20º Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad

Autora: Almudena Martínez. Responsable Fisicoquímico de CNTA

El pasado 21 de febrero, asistí al 20º Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, en Madrid. El Congreso reunió a los máximos responsables de las áreas de calidad, seguridad alimentaria y nutrición de la industria, empresas de distribución y horeca, y a las Administraciones Públicas. El congreso se presenta como un foro de colaboración e intercambio de experiencias en materia de seguridad alimentaria, y una presentación de novedades científicas, técnicas y en el ámbito legislativo.

Este año, basándose en lo que consideran los pilares de la seguridad alimentaria, el congreso se organizó en 3 bloques representativos, ciencia, gestión y comunicación.

En el contexto de la creciente preocupación social acerca de la relación dieta-salud, en el bloque destinado a ciencia, se habló de las modas que demonizan ciertos productos y ensalzan las propiedades de otros, las dietas milagro, etc. y se pusieron en contraposición con la efectividad y las evidencias científicas de los denominados perfiles nutricionales y la alimentación personalizada. Mientras la ciencia avanza en este sentido y se convierten en medidas más accesibles al ciudadano de a pie, “comer de todo, pero en plato de postre” no es mala recomendación.

Combinando ciencia y gestión, se habló largo y tendido de los alérgenos. Había unanimidad en el sector alimentario en cuanto a la necesidad de un sistema sólido que permita la gestión e información de la presencia no intencionada de alérgenos. Muestra del desconcierto y las dudas que hay en el sector fue el hecho de que en una de las encuestas en las que se solicitó que los asistentes indicáramos cuál era la mejor forma de realizar el Etiquetado Precautorio de Alérgenos (EPA), hubo disparidad de respuestas y todas con parecido %, respecto a la que se está imponiendo actualmente como la más recomendada: “puede contener [alérgeno]”.

Dentro de los temas de actualidad se habló de la acrilamida, que aunque no es un peligro nuevo puesto que la Comisión Europea lleva mucho tiempo  trabajando en un nuevo reglamento, inspirado en los códigos de buenas prácticas que permitirá control de este contaminante, está actualmente en el punto de mira porque ha trascendido a todos los medios de comunicación vinculado a los alimentos procesados. Lo más interesante de lo que allí se vio fue que se puso encima de la mesa la necesidad de establecer no sólo límites legales para los productos derivados de procesos industriales sino también, establecer buenas prácticas para llevar a cabo los tostados, frituras, etc. que se realizan en el entorno doméstico.

Otra de las ponencias estuvo centrada en la lucha contra el fraude alimentario, pero desde el punto de vista de la prevención. Se puso de manifiesto que el acceso a la información y la alerta temprana eran herramientas fundamentales para dar solidez a los sistemas de gestión implantados en estos momentos, y es que está demostrado que el fraude se alimenta de la desinformación, del desconocimiento y siempre busca vías para pasar desapercibido. Desde el punto de vista instrumental se destacó el uso del análisis multivariante y análisis basados en perfiles a modo de “huella dactilar”, como estrategias para abordar la detección precoz del fraude en el ámbito alimentario.

Y ya centrados en comunicación, y asumiendo que las nuevas tecnologías han cambiado la forma en que nos comunicamos y relacionamos con nuestro entorno, se puso de manifiesto la necesidad de revisar las estrategias y validar nuevos mecanismos de comunicación por parte del sector alimentario para adaptarlas a las nuevas necesidades y expectativas de los consumidores. En estos momentos, en las redes sociales y en los medios de comunicación digitales no es necesario ser experto, ni mucho menos, para influir de forma notable en las percepciones, opiniones y hábitos de los consumidores; influencia que además, puede llegar a ser más poderosa que la aportación de evidencias científicas.  Se habló del uso de recursos que ofrecían un enfoque novedoso en materia de comunicación del riesgo, basado en la participación de los interesados, permitiéndoles su interacción con grupos de interés y público objetivo, y generando un diálogo permanente con los consumidores. Quedó claro que hay mucho que trabajar en este sentido.

El congreso finalizó con una ponencia sobre innovación en la que se presentaron ciertas técnicas disruptivas que buscan el desconcierto y despertar el interés y la curiosidad de los consumidores, y que pueden ser realmente eficaces en el desarrollo de nuevos productos y en generar ruido mediático si se usa creatividad en la comunicación.

Desde CNTA trabajamos y participamos activamente en cada uno de los campos considerados claves en términos de seguridad alimentaria, lo que ayuda a reafirmar que estamos en línea con las necesidades descritas por la industria, empresas de distribución y las autoridades en el ámbito legislativo. Seguiremos trabajando en este campo para mejorar la competitividad de las empresas con las que colaboramos.

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