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El agua, un producto alimentario seguro y controlado

Autora: Begoña Fernández, responsable comercial de CNTA

En torno a 60 personas han asistido a la jornada “Buenas prácticas: últimos aprendizajes” organizada por ANEABE en el círculo de Bellas Artes de Madrid. Francisco Vallejo presidente de ANEABE ha realizado la apertura y cierre de este evento. En el que se ha puesto de manifiesto el esfuerzo del sector en la protección y explotación del agua respetando la sostenibilidad del recurso.

El sector es muy estricto y lleva muchos años cuidando la calidad y la seguridad alimentaria, el agua es un producto alimentario, un producto de consumo y ha quedado muy claro que esto está interiorizado. No obstante la jornada ha mostrado como estos puntos clave siguen preocupando y ocupando a las empresas de agua de bebida envasada. Vigilan desde el perímetro de protección (perímetro entorno al acuífero), todo el proceso, cada tubería, cada paso hasta llegar a la botella. Son muy conscientes de que la probabilidad de incidencias es alta y por ello han ido trabajando en conceptos de buenas prácticas, creo que se puede resumir que es un sector bien dotado de buenas prácticas.

Una de las conclusiones que aporta Francisco, y que a mi parecer es aplicable a muchas industrias alimentarias, ha sido que cualquier diseño debe estar orientado no solo a la eficiencia y a la calidad sino también a la seguridad alimentaria. Por tanto se debe diseñar pensado en evitar que se cometa un error, “el diseño debe ponérselo difícil a los errores”.

Jorge Lorenzo, responsable del departamento de aguas, envase y medio ambiente de CNTA,  ha revisado los análisis y controles que son necesarios realizar dónde, cuándo, con qué periodicidad, y por qué.  Ha hecho hincapié en que es muy importante tener información sobre el manantial propiamente dicho, conocer bien sus características, tenerlo bien analizado: pureza original, contaminantes… esta información es básica para conocer y comparar los datos de posteriores fases, el agua en el depósito, el agua tras la filtración y finalmente el agua en el envase.

Además de todo lo dicho, durante esta jornada el sector llegó a una serie de conclusiones, que por su importancia me parece oportuno mencionar:
–    Segmentar lo máximo posible el proceso, para realizar un control exhaustivo y facilitar el seguimiento de cualquier incidencia.
–    Controlar el inicio y fin de lotes, para seguir con el máximo rigor la trazabilidad de los mismos
–    Evaluar las tendencias que muestran los indicadores para poder predecir y actuar de forma preventiva.
–    Formar de manera continua a todos los recursos humanos, para que no se pierda la sensibilidad con los conceptos claves en el sector como la seguridad alimentaria
–    Realizar análisis sensorial del producto, a veces medir no es suficiente, existen elementos que en muy pequeñas cantidades, pueden producir olores que sin embargo el ser humano si va a ser capaz de detectar.

ANEABE pone a disposición de las empresas una guía de buenas prácticas que cada empresa puede adaptar a su organización y CNTA puede ayudar mediante analíticas, paneles sensoriales, asesoría y cursos de formación a mantener la calidad y la seguridad alimentaria del sector de las aguas de bebida envasada.

 

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