Jorge Lorenzo, Responsable de Envases y Medioambiente del CNTA presentó en una jornada sobre Ecodiseño organizada por UGT su visión sobre cómo el ecodiseño se puede aplicar al sector agroalimentario.
Partiendo de la base de que la industria alimentaria es una gran consumidora de recursos y una gran productora de residuos, Jorge Lorenzo, Responsable de Envases y Medioambiente del CNTA, Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria, presentó en el entorno de la jornada de UGT sobre Ecodiseño, su visión sobre cómo éste se puede aplicar, al igual que en otros sectores industriales, al sector agroalimentario. Ha reconocido además que los fabricantes agroalimentarios deben esforzarse por conseguir productos con el impacto ambiental mínimo posible a lo largo de todo su ciclo de vida ya que existe una demanda creciente de este tipo de productos y éstos ayudan asimismo a conseguir un mejor posicionamiento de mercado.
Estudiando las fases que sigue la materia prima hasta su transformación en producto final, Lorenzo reconoció todos los recursos energéticos necesarios y sus correspondientes residuos o subproductos generados y que irían desde los residuos generados por la materia prima y los materiales auxiliares, los vertidos consecuentes de la utilización del agua y las emisiones atmosféricas y perdidas energéticas procedentes de la energía utilizada.

Lejos de plantear una visión reduccionista del ecodiseño como técnica únicamente aplicable al envase, Lorenzo planteó, como si se tratara del viaje de un alimento desde su recogida hasta su colocación en el punto de venta, recomendaciones ecológico-ambientales para todo el proceso: recepción y almacenamiento de material prima, pasando por los procedimientos de adecuación de la misma: lavado, selección, clasificado, pelado, cortado, fritura, escaldado; el envasado o el transporte y distribución de la mercancía.
En la primera fase referida a la recepción y almacenamiento de material prima, se apuntan como criterios fundamentales la utilización de una materia prima de calidad y adecuada a los procedimientos a los que vaya a ser sometida. Por otra parte en esta fase se incide también en la importancia de la utilización de equipamiento eficiente, con refrigeraciones sostenibles, o los desplazamientos justos de aguas.
En el siguiente paso, Lorenzo apuntó la importancia de la utilización de maquinaria eficiente y ajustada a la calidad del producto para adecuar la materia a los procedimientos de lavado, selección, clasificado, pelado, cortado, fritura, escaldado. En cuanto a los subproductos obtenidos se subraya la importancia de estudiar el aprovechamiento de los mismos mediante su reutilización en la propia línea u otros usos o su valorización.
Jorge Lorenzo del CNTA reseñó la necesidad de que se utilicen materiales de calidad, que produzcan los mínimos residuos, o que en el caso de producirlos éstos puedan ser reutilizados en la propia línea o en otros usos. Existen varios tipos de envases en función de su uso: envase primario que es el que soporta el alimento y está en contacto directo con éste; los envases secundarios, que es la agrupación de varios envases primarios y suele ser de seguridad; y los envases terciarios, que es el nombre que generalmente se da a los embalajes.
Según Lorenzo, aplicar el ecodiseño al envase significa reducir el peso y volumen de los envases; la minimización de la cantidad de materiales utilizados, intentando aplicar materiales reciclados o la reducción de su volumen por unidad de producto; así como la reutilización de los envases (tanto primarios, secundarios o terciarios).
No obstante el ecodiseño en la industria agroalimentaria también hace referencia a los tratamientos térmicos a los que se somete el producto final, utilizando fundamentalmente maquinaria eficiente y buscando energías alternativas para las mismas; o al transporte y distribución de mercancía, que para cumplir con los requerimientos del ecodiseño debe producirse en camiones completos de reparto, menos contaminantes, y siguiendo rutas de reparto lógicas o siendo cuidadosos con el producto.
El ciclo, según Jorge Lorenzo, quedaría completo si las industria agroalimentarias cumpliesen también con una mínimas recomendaciones en el área de administración y despachos, haciendo un uso racional de los recursos y gasto energético; en los procesos de limpieza, utilizando buena prácticas como el uso de mangueras con pistola y a presión; en la climatización de las instalaciones a través del uso de energías alternativas o en el almacenamiento final con la utilización de cámaras eficientes o la utilización de carretillas eléctricas de bajo consumo.
Para Jorge Lorenzo el proceso de aplicación del ecodiseño en la industria agroalimentaria pasaría, como en cualquier otra industria, por la realización de estudios en detalle de los procesos que se dan de cara a identificar los riesgos contra el medio ambiente, estudiar e implantar las actuaciones correspondientes para minimizar este impacto y tras la aplicación, el proceso concluiría con la revisión de las mejoras, la confirmación de la mejoría obtenida y la valoración final y seguimiento del proyecto de ecodiseño.