Darwinismo Empresarial

Darwinismo Empresarial

Nos encontramos ya con la mirada puesta en 2016 y cansados de que en las conversaciones empresariales siga saliendo la palabra crisis y referencias constantes a la coyuntura económica, general o particular.

Por otra parte, vivimos una época marcada por la aparición continua de tendencias y modas en gestión empresarial con mayor o menor recorrido e interés. Existen temas técnicos y de gestión empresarial como dirección participativa, dirección por objetivos, gestión por proyectos, organizaciones planas, humanización de la empresa, gamificación, liderazgo distribuido, redes sociales corporativas, innovación como eje estratégico, CO-cultura, gestión del talento, cuadro de mando integral, lean manufacturing, gestión a intervalo corto, SMED, KANBAN, Misión, Visión y Valores, EFQM, Teletrabajo, Responsabilidad Social Empresarial, ,etc.

Soy consciente de que he listado una mezcla inconsistente y sin sentido, un popurrí de temas absolutamente heterodoxo, con la intención de ser ilustrativo, en ningún caso exhaustivo. Podríamos seguir y la lista sería interminable. Muchas de estas herramientas y tendencias son interesantes y rentables para la empresa y pueden aplicarse de manera simultánea porque dan respuesta a necesidades diferentes, pero lo que no puede hacerse es perseguir cada moda en gestión empresarial, ya que se pierde el foco y el medio se acaba convirtiendo en el fin.

Sin entrar a valorar el interés de cada una de estas tendencias, quiero centrarme en lo que me parece más relevante. Cada una de estas herramientas o sistemáticas aspira a ser útil a la empresa en su adaptación a las circunstancias actuales y futuras. La empresa debe decidir aplicar unas u otras estrategias y/o sistemas de gestión en la medida que le ayuden a sobrevivir a medio plazo. Es necesario aplicar el egoísmo desde el punto de vista de la empresa, pero no debe entenderse este egoísmo como algo negativo, sino como una lucha por la supervivencia.

Es importante que visualizamos la batalla por la supervivencia de nuestras empresas, pero no una batalla cortoplacista, sino con la mirada puesta en el medio plazo, ya que el egoísmo cortoplacista, mal entendido, nos puede llevar a decisiones equivocadas. La mejor prueba de una buena gestión empresarial es la supervivencia de la empresa en el largo plazo.

La teoría de Darwin sobre “la Evolución de las Especies” es perfectamente aplicable al mundo empresarial. No sobrevive el más fuerte, sino el que se adapta mejor a los cambios actuales y se prepara y anticipa para los cambios futuros y creo que hay coincidencia en cuanto a que la profundidad y la rapidez de los cambios se ha intensificado, por lo que la agilidad para adaptarse es hoy más determinante que nunca.

Necesitamos organizaciones rápidas, que no se atasquen en la toma de decisiones ni en la ejecución de las mismas. Es muy importante distinguir entre estos dos ámbitos, ya que hay organizaciones que se bloquean a la hora de tomar decisiones, porque no se cuenta con la información suficiente ni con la absoluta certeza de que la decisión que se toma es la mejor. También hay otras organizaciones que cometen el grave error de no implementar con la suficiente rapidez las decisiones tomadas, lo que lleva en ocasiones a convertir en malas iniciativas que hubieran sido muy positivas a su debido tiempo.

En definitiva acierta o equivócate, pero hazlo rápido. De esta manera el futuro de tu empresa o la empresa en la que trabajas estará ligado al acierto o error en las decisiones tomadas y en la ejecución de las mismas, y así evitarás ser arrastrado por la corriente de la inacción y la fantasía de los éxitos pasados.

 

Héctor Barbarin

Director General de CNTA



#Follow us on Instagram