El ecosistema agroalimentario se dio cita en Málaga en la II edición de Startup Europe Smart Agrifood Summit

El ecosistema agroalimentario se dio cita en Málaga en la II edición de Startup Europe Smart Agrifood Summit

Startup Europe Smart Agrifood Summit tuvo lugar en Málaga los días 19, 20 y 21 de junio. Desde CNTA, y con el ánimo de conocer las últimas tendencias en el sector agroalimentario, estuvimos presentes en la segunda edición de este congreso. Según la organización, con la asistencia de más de 1.000 personas, el evento se ha convertido en una de las citas más relevantes en nuestro país para el sector agrifood y las startups que comienzan su andadura en un entorno tan apasionante, y tan de actualidad, como el de la alimentación y la agricultura. Con más de 40 startups participantes en la pitch competition, este Summit facilita el encuentro entre los principales agentes del ecosistema: inversores, startups, grandes corporaciones y administración pública.

El congreso puso el foco en temas tan de actualidad como blockchain una, ya no tan nueva, tecnología que permite de una forma sencilla grabar la realidad de lo que ha pasado, y hacerlo en una cadena de bloques que nadie puede modificar ni cambiar en función de intereses particulares. Según los expertos reunidos en la mesa redonda, lo importancia del blockchain no radica tanto en la tecnología si no en el problema que resuelve: garantizar transparencia y confiabilidad ante un consumidor que premia cada vez más a las marcas transparentes, responsables y cuyas actuaciones están alineadas con sus valores.

En un foro de emprendimiento, la innovación y el uso de la misma para lograr un sector más competitivo es otro de los temas más relevantes. ¿Dónde innovan las empresas alimentarias? Fue una de las preguntas a las que respondió Julio Carreras Llisterri, General Manager del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Valencia, y que ayudó a entender dónde pone el foco la industria alimentaria en la actualidad: 52% en procesos (para conseguir una mayor eficiencia), 40% en nuevos productos (proteínas alternativas, principalmente), 5% en valorización de subproductos (el residuo empieza a verse como una opción de negocio) y 3% en marketing y organización (para conocer cada vez mejor al consumidor). Según los expertos queda mucho camino por recorrer, pero el sector va en la buena dirección. Una dirección que debe necesariamente incluir la colaboración con otras empresas que tienen en su esencia la I+D. Generar alianzas y aprovechar las sinergias existentes entre grandes corporaciones y startups es el ingrediente indispensable para que se dé el cambio de mentalidad y cultura hacia el concepto de open innovation.

Desde CNTA, vemos cómo grandes empresas del sector están empezando a entender la necesidad de abrirse a nuevas alianzas y colaboraciones con startups. Para facilitar ese cambio de cultura y mentalidad, y con el objetivo de aportar una innovación de mayor valor en el mercado, lanzamos la segunda edición de Food Start Tech, en colaboración con el MAPA, una plataforma que trata de unir las necesidades de las empresas con las soluciones que ofrecen las startups a retos transversales del sector como clean label, proteínas alternativas y productos funcionales, entre otros. Una iniciativa como Food Start Tech nos obliga a estar a la vanguardia del conocimiento, la innovación y la tecnología que ofrecen las startups.

Por último, el denominador común de todas las mesas redondas a las que asistimos fue la necesidad de poner en el centro al consumidor. Un consumidor digital que tiene más información que nunca y exige más transparencia y mejor comunicación a las marcas pero que, sin embargo, hay cosas que no está dispuesto a pagar porque el factor precio sigue teniendo mucho peso en la decisión de compra. Hoy en día hay mucha gente que no mira el precio en la tecnología y sin embargo cuenta los céntimos que cuesta un producto en comparación con otro en el mismo lineal. Por todo ello las empresas, tanto las grandes como las startups, deben ser capaces de comunicar de forma sencilla y directa el beneficio que le aportan al consumidor y anticiparse a sus necesidades. Todo un reto que cada vez se hace más necesario abordar desde lo colaborativo.

Autora: Patricia Mansilla, Proyecto Food Start Tech en CNTA



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