El sabor y el relato, claves para la aceptación de la nueva ola de proteína alternativa

El sabor y el relato, claves para la aceptación de la nueva ola de proteína alternativa

La sesión de F’Talks Editions The Future of Protein, organizada por KM Zero Hub el pasado 18 de febrero, puso sobre la mesa dos de los retos más importantes a la hora de fomentar la implantación de nuevas fuentes de proteína en la industria alimentaria: conseguir productos sabrosos y cuya historia tenga sentido para el consumidor.

Autor: Mikel Arilla, técnico de Vanguardia y Tendencias de CNTA
marilla@cnta.es

 

Igual que ocurre con los grupos de música emergentes, la proteína del futuro podrá tener la etiqueta de “alternativa”… pero terminará convirtiéndose en mainstream. Es la principal conclusión que se desgrana de las intervenciones de los participantes en esta jornada, cuya puesta en marcha agradecemos a Km Zero Hub.

Se vislumbran dos factores clave para que las nuevas propuestas, como la carne o el pescado cell-based o la proteína procedente de algas, hongos, insectos u otras fuentes consiga consolidarse a nivel industrial a medio-largo plazo:

  • No se puede perder el foco del sabor.
  • Hay que contar al consumidor la “historia” de las proteínas alternativas.

 

¿Por qué incidir en estos dos puntos? 
En primer lugar, porque las principales barreras que se pueden encontrar en el camino hacia la implantación industrial de los desarrollos más disruptivos van a ser no solo regulatorias, sino eminentemente culturales. Como señaló Patricia Bubner, de la startup Orbillion, si los consumidores se encuentran sabores que les hagan disfrutar, será más sencillo convencerles de consumidor o pescado carne cultivada.

Patricia Bubner, de Orbillion, durante su ponencia en ‘The Future of Protein’

Por otro lado, la transparencia y la evidencia científica van a jugar un papel crucial. Las propiedades nutricionales de fuentes alternativas o la ausencia de antibióticos y contaminantes en las réplicas de productos cárnicos o de pescado creadas en laboratorio son dos argumentos a favor de la “conversión” de los consumidores. Y saber contarlo y transmitirlo supondrá un plus en el escenario futuro que cada vez es más cercano.

 

No obstante, ¿quiere decir esto que las proteínas tradicionales o las de fuentes vegetales, ya explotadas, van a desaparecer?
En absoluto. Por ejemplo, en el caso de los desarrollos cell-based, la biotecnología será una compañera de viaje para la ganadería y la agricultura, y su contribución sumará en la ya ineludible senda hacia la sostenibilidad medioambiental, social y económica que encara la industria agroalimentaria. Todos los tipos de proteína pueden convivir en el mercado y, de hecho, cuanto más equilibrada sea esa convivencia, el camino hacia una cadena alimentaria más sostenible se vislumbrará con mayor claridad.

 

¿Cuáles son los retos pendientes?
El principal sigue siendo el precio, ya que en una primera fase de comercialización de carne, pescado u otros productos cell-based, dichos alimentos no estarán al alcance de todos los bolsillos. Así pues, la industria agroalimentaria tiene en su mano buscar nuevas fórmulas y aproximaciones que permitan pasar de esa categoría Premium a un producto consumible por un amplio espectro de la población.

En conclusión, el relato y la consecución de sabores que ‘enganchen’ a los consumidores son, sin duda, los dos horizontes de futuro que más se deberán explorar para introducir nuevas fuentes de proteína en el menú de un gran abanico de consumidores, sin olvidar el coste de los productos.

Pero si hay algo que queda claro hoy en día es que la sostenibilidad es un factor cada vez más considerado en las decisiones de compra. La búsqueda de nuevas fuentes de proteína es, actualmente, una de las estrategias más utilizadas para fomentar una cadena alimentaria más sostenible. Y, por ello, el concepto de proteína vegetal o alternativa solo como opción para veganos dejará terreno a una visión más amplia, que englobe a todo tipo de consumidores.



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