“Ha llegado el momento, dijo la Morsa, de hablar de muchas cosas”

“Ha llegado el momento, dijo la Morsa, de hablar de muchas cosas”

Ese fue el título de la última ponencia que escuchamos en la décimo tercera edición de las jornadas anuales de la Red Española de Bacterias Lácticas (Red BAL), que tuvo lugar en el centro de investigaciones biológicas del CSIC en Madrid. Me ha parecido un buen título para este post ya que refleja muy bien la diversidad de temas que se trataron en estas jornadas.
Desde CNTA participamos en dichas jornadas, que tuvieron lugar los días 17 y 18 de junio, y como miembros de dicha red, ofrecimos una ponencia titulada: “Caracterización microbiológica y química de Masas Madre de Cultivo de Panadería”.

La RedBAL tiene como objetivo principal fomentar el intercambio de conocimiento y de tecnología entre los diferentes grupos de investigación que trabajan con bacterias lácticas.
Algunos de los temas tratados durante las charlas de este año han sido, el efecto de los prebióticos sobre el control de determinadas enfermedades como la obesidad, el papel de las bacterias lácticas a la hora de captar metales tóxicos como el mercurio disminuyendo la biodisponibilidad del mismo, posibles bacteriemias causadas por bacterias lácticas en pacientes imnunodeprimidos y los efectos beneficiosos de los probióticos, entre otros.

Pero el punto central de la edición de este año ha sido los avances en investigación sobre la microbiota intestinal y su papel en la salud humana.

La microbiota intestinal ha pasado de considerarse un comensal acompañante, a considerarse un «órgano metabólico». El intestino humano es el hábitat natural de una población numerosa, diversa y dinámica de microorganismos y entre las funciones que se le atribuyen a la microbiota intestinal están:

– Funciones metabólicas: como resultado de la actividad de las bacterias intestinales se produce recuperación de energía en forma de ácidos grasos de cadena corta, producción de vitaminas y efectos favorables sobre la absorción de calcio y hierro en el colon, entre otras.
– Funciones de protección: previniendo la invasión de agentes infecciosos o el sobrecrecimiento de especies residentes con potencial patógeno.
– Funciones tróficas: sobre la proliferación y diferenciación del epitelio intestinal, y sobre el desarrollo y modulación del sistema inmune.

Los avances en la meta-ómica (metabolómica, metagenómica, metatranscriptómica, metaproteómica y metagenoma) han proporcionado una vía para comprender a la microbiota intestinal.
Durante las charlas se mostraron estudios sobre los efectos positivos de polifenoles y polisacáridos en la microbiota de personas con obesidad, el impacto de la dieta materna durante el embarazo en la microbiota intestinal en el momento del parto y la modificación dirigida de la microbiota intestinal mediante un anticuerpo policlonal.

Otro de los temas relacionados con la microbiota y de especial interés, ha sido el papel de la dieta sobre la microbiota intestinal y el estado de disbiosis. La disbiosis intestinal es un alteración, tanto cualitativa como cuantitativa, de los microorganismos que forman parte de nuestra microbiota intestinal. El estado de disbiosis se ha asociado con afecciones como enfermedades inflamatorias crónicas, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc. Por citar un ejemplo, en una de las charlas se mostró la relación entre el consumo moderado de cerveza y su posible papel en la modulación de la microbiota intestinal.

En la actualidad, CNTA (en colaboración con otros centros y empresas del sector alimentario) está llevando a cabo varios proyectos en los que mediante la ingesta de determinados alimentos ricos en determinados principios activos (como carbohidratos no digeribles, determinados tipos de grasas y polifenoles, entre otros) pretende modular la microbiota intestinal hacia una microbiota relacionada con un estado “saludable”.

Autora: María Garrido, Investigadora de I+D+i de CNTA



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