Los consumidores nos dicen que es el momento de las experiencias

Los consumidores nos dicen que es el momento de las experiencias

La jornada virtual Tendencias y oportunidades en el sector de Alimentación y Bebidas, organizada por Grupo CARINSA, sirvió para proyectar el absoluto protagonismo de unos consumidores que buscan reforzar su experiencia desde la calidad del producto o la identificación con los valores de las marcas, entre otros aspectos.

Autor: Mikel Arilla, técnico de Vanguardia y Tendencias de CNTA
marilla@cnta.es

 

El evento del pasado 11 de febrero contó con un completo programa de intervenciones, en las que se reflexionó, desde diferentes puntos de vista, sobre las tendencias que van a marcar este 2021 en el mundo de la alimentación. Desde CNTA, agradecemos a Carinsa y a todos los ponentes participantes en la jornada sus interesantes aportaciones, que sirvieron para trazar una fotografía nítida de muchos de los retos de presente y futuro para el sector agroalimentario.

Y uno de esos retos no es otro que responder a las demandas de un perfil de consumidor consciente, informado y relevante, que busca un valor extra al simple consumo de alimentos: demanda experiencias en toda regla. Pero, ¿cómo y dónde se traducen esas experiencias? ¿Qué aspectos deberán tener en cuenta las empresas agroalimentarias para satisfacer esa demanda? Estos insights pueden ayudar a trazar una mejor aproximación a ese consumidor.

  • Del momento… al ritual. Los consumidores tenderán a consolidar ocasiones especiales, como el aperitivo, la copa afterwork o la cocina en familia o entre amigos, convirtiéndolas en algo más que simples momentos de consumo. Además, se abren nuevas posibilidades en el vector at-home.
  • Lo digital ya es ineludible. Los fabricantes y operadores alimentarios tienen la oportunidad de estrechar lazos a través de una apuesta decidida por lo digital. Las apps de dietas personalizadas, de recomendaciones o de información nutricional son un fenómeno ya conocido que marca la actitud cada vez más ‘digital’ de los consumidores, quienes perciben esas experiencias como más personalizadas. Ahora, no entrar de lleno en ese universo es llegar tarde.
  • Los productos tienen una historia… ¡contémosla! Como señaló Nuria Arribas, directora de INLAC, “es el momento de contar la historia de nuestros productos”. Hay muchas formas de conectar con los consumidores compartiendo con ellos el origen de los ingredientes o las políticas sostenibles que se llevan a cabo. Reforzar esos lazos será cada vez más importante, porque así los consumidores se sentirán parte de una comunidad y verán el producto como el resultado de esa pertenencia. El packaging o el etiquetado son buenos canales para contar, pero para relanzar el concepto de experiencia, esa comunión con el consumidor tendrá otras vías: ediciones especiales y limitadas, productos VIP o alianzas entre marcas “amigas” funcionarán como ‘ganchos’ para ahondar en esa fidelización.

 

Una industria alimentaria sostenible en todos los sentidos
Más allá de estos insights sobre el perfil de consumidores, también se incidió en la idea de que la sostenibilidad va a ser, en los próximos años, el gran driver a la hora de innovar para la industria de alimentación y bebidas. No solo por la demanda del consumidor, sino porque las administraciones van a centrar cada vez más sus políticas alimentarias y sus regulaciones en esa línea.

La puesta en marcha de la Estrategia De la Granja a la Mesa va a traer consigo numerosos cambios a los que los operadores alimentarios tendrán que adaptarse. En ese camino, hay varios ámbitos a los que deberán prestar atención:

  • La reducción paulatina de plásticos en los envases alimentarios. El ecodiseño o el fomento de los biomateriales abren un abanico de oportunidades para innovar.
  • La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Hay que tener en cuenta que el objetivo marcado por la Comisión Europea es que este tipo de emisiones sean 0 en 2050. A ese respecto, cada vez son más las compañías certificadas como carbon neutral, una tendencia que seguirá creciendo.
  • Minimización del desperdicio alimentario. Se trata de los grandes objetivos impulsados desde las administraciones y en el que la industria va poco a poco sumergiéndose a través de estrategias como el upcycling o la implantación de tecnologías emergentes que permitan predecir la vida útil del producto.

En resumen, la Jornada de Carinsa sirvió para poner de manifiesto que la caracterización de un consumidor consciente, informado y relevante en la cadena alimentaria se reforzará en este escenario post-pandemia. Adaptarse a sus demandas va a abrir numerosos retos y oportunidades para la industria agroalimentaria. La transparencia, los valores compartidos y la personalización van a ser sin duda estrategias que permitirán conectar con ellos. Además, la apuesta por una cadena alimentaria más sostenible continuará siendo un factor de referencia, tanto desde el punto de vista del consumidor como desde el administrativo en institucional.



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