Minimizar el desperdicio: más que un requerimiento, una oportunidad para el sector agroalimentario

Minimizar el desperdicio: más que un requerimiento, una oportunidad para el sector agroalimentario

El futuro de la cadena alimentaria será más sostenible en la medida en que se implanten sistemas de economía circular, en las que se dé un aprovechamiento máximo de los recursos. Como pudimos ver en el webinar ‘Heroes for Food Waste’, de Forward Fooding, invertir en una mejora de la gestión del desperdicio alimentario no solo es una estrategia claramente orientada a ese futuro sostenible. También puede contribuir a incrementar la competitividad de las empresas del sector de alimentación y bebidas.

 

Mikel Arilla, técnico de Vanguardia y Tendencias de CNTA.
marilla@cnta.es

 

Fueron 5 las startups (Apeel, To Good To Go, Wasteless, Winnow y Full Harvest) que protagonizaron el panel de expertos de este encuentro digital, en el que tomaron parte 153 asistentes de diferentes centros, tecnológicos, startups y empresas del sector agroalimentario.  Las conclusiones de esta charla fueron varias: la industria alimentaria tiene la oportunidad de conectar con un consumidor cada vez más concienciado; existe una demanda de un marco regulatorio más proactivo que punitivo; y además ya hay visos de aplicaciones tecnológicas que están ayudando a que la gestión de los residuos sea más eficiente. A continuación, desarrollamos cada uno de estos puntos.

 

Ante consumidores concienciados… industria concienciada

El concepto de sostenibilidad ya es irrenunciable para las empresas del sector agroalimentario y, en ese sentido, hay todavía una asignatura pendiente con respecto al desperdicio alimentario a nivel industrial. Se ha mejorado, pero todavía se puede trabajar mucho en concienciación y, sobre todo, en aportar soluciones reales.

La concienciación de los consumidores también ha crecido y eso ha creado una demanda que ha venido para quedarse. Un consumidor concienciado tiene más visos de lanzarse hacia un producto que está cerca de alcanzar su fecha de caducidad o que ha traspasado su fecha de consumo preferente, por ejemplo. De ahí que iniciativas como Too Good To Go estén teniendo tanta aceptación y sigan con proyección de expandirse.

El desperdicio alimentario cobra también una dimensión muy relacionada con el concepto de Food Security.  Esta idea viene referida a la necesidad de alimentar a toda la población mundial de manera eficiente y justa. Ahí, reducir el desperdicio alimentario se convierte en un requerimiento. La muchas veces manida redistribución alimentaria es más necesaria que nunca en el contexto actual, ya que nos embarcamos hacia un crecimiento exponencial de la población en los próximos 30 años y no solo lograremos satisfacer sus demandas nutricionales con nuevas fuentes de proteína o ingredientes creados en laboratorio, sino también con una gestión más óptima de los recursos.

 

Políticas alimentarias y legislación: ¿por qué no incentivar más que castigar?

Los objetivos de sostenibilidad marcados en diferentes estrategias transnacionales, como la Farm to Fork de la UE, obligan en cierto modo a tomar más velocidad en la reducción del desperdicio alimentario. Es el momento de subirse a este carro y buscar soluciones creativas e innovadoras para gestionar los desechos y desperdicios en la producción de alimentos. Ya mencionábamos en uno de nuestros primeros posts de este 2021 cómo la sostenibilidad es el eje sobre el que van a pivotar muchísimos cambios en torno al sector agroalimentario.

Se hace necesario, además de los planes que puedan existir y que sin duda van a fomentar actuaciones y desarrollos reales, un marco regulatorio más claro y que permita a las empresas tomar una postura más proactiva que reactiva. La lucha contra el desperdicio alimentario no debe verse como un castigo para las empresas del sector, sino como una oportunidad: de inversión, de innovación y de comunión con sus consumidores.

Heroes for Food Waste contó con la asistencia de 153 personas de diferentes startups, empresas agroalimentarias y otras entidades del sector.

Revolución tecnológica y nuevas aproximaciones industriales

La Inteligencia Artficial, el Big Data y otras nuevas tecnologías están permitiendo crear soluciones basadas en la gestión de datos que favorezcan el tratamiento del desperdicio. La predicción de mermas o desechos permite un mejor control de los recursos, posibilidad de planificar y predecir y, en consecuencia, mimbres para una búsqueda de soluciones que acabe por permitir que las materias primas o el producto no terminen en la basura en la vorágine de procesos de fabricación y distribución.

Esta revolución tecnológica ha tenido cierto impacto en las industrias alimentarias y parece hacerse notar poco a poco en el canal HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), donde el factor computacional no había empezado a extenderse hasta la actualidad. Sin embargo, hay margen para seguir implantando este tipo de tecnologías a todos lo niveles: operadores alimentarios, restauración y retail. El desafío no es menor que hace 3 o 4 años. La pujanza de las startups, más que notable en el contexto actual, puede ser un factor que ayude a desarrollar nuevas soluciones a las compañías.

A nivel industrial, una de las ideas fuerza de ‘Heroes For Food Waste’ remarcó la tendencia hacia la creación de plataformas B2B basadas en la compraventa de surplus (concepto en inglés que se puede definir como “resto” pero que denota todavía posibilidad de aprovechamiento).  Existen ocasiones en las que se también se descartan productos o materias primas únicamente por su apariencia, y ese tipo de “descartes” también entraría en esta ecuación. Aquí, el reto es ser capaces de implementar sistemas de información eficaces e intuitivos que permitan agilizar esa compraventa y conectar de manera ágil oferta y demanda.

Si estamos hablando de una oportunidad, ¿qué debe tener en cuenta una empresa que quiera invertir en mejorar su gestión del desperdicio alimentario? Ante todo, tener claro su problema concreto de desperdicio, identificarlo y dimensionarlo. Y también poner sobre la mesa sus barreras tecnológicas para afrontar la solución. Solo así se podrá convertir lo que a priori se ve como un requerimiento o una obligación en una verdadera oportunidad para generar ventaja competitiva.



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