Rebrotes de COVID-19 en mercados y mataderos: el consumo de alimentos no es fuente o vía de transmisión del virus

San Adrián, 26 de junio de 2020.- Ante la reciente publicación de diversas informaciones que de alguna forma están relacionando los alimentos con la transmisión de COVID-19, desde CNTA queremos informar de que, hasta la fecha, siguen sin existir evidencias científicas que acrediten que haya casos de contagio de coronavirus mediante la ingesta de productos alimentarios.

Desde el inicio de la pandemia han aparecido titulares en los que se informa de casos sospechosos asociados a mataderos en diferentes partes del mundo. Uno de los más recientes, la pasada semana en una planta alemana con más de 1.300 infectados, cuyo origen parece ser, según las últimas informaciones, el sistema de refrigeración circular de la fábrica. Por tanto, el contagio no tiene que ver con un problema de seguridad alimentaria, sino de prevención de riesgos laborales.

Por otro lado, tras el nuevo brote de COVID-19 originado hace ya unas semanas en un mercado de Pekín, se asoció la presencia del patógeno a una tabla de corte de pescado en la que, según fuentes chinas, se había manipulado salmón importado desde Europa. Un extremo que, pese a ser considerado “altamente improbable” desde gran parte de la comunidad científica europea, llevó a crear cierta alarma entre los consumidores de salmón y productos derivados.

La realidad es que COVID19 es un virus de transmisión respiratoria no asociado a la preparación o consumo de alimentos. Los enfoques de evaluación y análisis del riesgo realizados por diferentes agencias de relevancia en el sector agroalimentario han conducido a esta conclusión. Nada más empezar esta crisis, el 9 de marzo, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) lanzaba un comunicado informando de que “no hay pruebas de que los alimentos sean una fuente o una vía de transmisión del virus”.

Por otro lado, el 12 de junio la FSA (Agencia Británica de Seguridad Alimentaria) hacía lo propio presentando su informe de “Evaluación cualitativa del riesgo de que los alimentos o materiales en contacto con alimentos sean una ruta de transmisión para el SARS-CoV-2”, llegando a la conclusión de que esta vía de transmisión tiene un riesgo “muy bajo”.

Entre tanto, la industria alimentaria continúa, como siempre, manteniendo los más altos niveles de higiene en la producción de alimentos. A diferencia de otros sectores, el alimentario no ha tenido que hacer grandes cambios para adaptarse a la “nueva normalidad” ya que acciones como lavarse las manos con frecuencia, controlar quien entra en una sala de producción de alimentos o garantizar la máxima limpieza de superficies forman parte de su día a día. Cada empresa ha evaluado el riesgo de COVID, como se hace rutinariamente con cualquier nuevo riesgo, y ha adaptado sus medidas, pero todo ello en el marco de la actividad rutinaria que nos permite tener alimentos seguros también con el coronavirus.

 

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