Nuevos horizontes en packaging: innovación y vanguardia en la Feria Pick&Pack

Nuevos horizontes en packaging: innovación y vanguardia en la Feria Pick&Pack

CNTA visitó la exposición de Barcelona, formada por más de 50 empresas, y asistió a muchas de las más de 170 conferencias programadas. Una ocasión para mostrar tendencias, productos, proyectos de innovación o soluciones específicas en envasado y logística de envases.

 

Autor: Jorge Lorenzo, responsable del Departamento de Aguas y Envases
jlorenzo@cnta.es

 

En Pick&Pack se trataron una serie de conceptos sobre el futuro de los envases tratados y se hizo un repaso de las tendencias observadas en este campo, en concreto las siguientes:

Greenwashing
El greenwashing son las acciones de comunicación para difundir un cambio en un producto o servicio con el fin de hacerlo más respetuoso con el medio ambiente que, sin embargo, resulta ser falso, ya que el cambio hace que sea menos respetuoso otro aspecto enmascarado.

No es un concepto nuevo, pero si es una realidad que todos los días empresas anuncian envases más sostenibles y son acusadas de greenwashing debido a que no han tenido en cuenta todos los aspectos de sostenibilidad del cambio.

Es muy importante innovar y avanzar hacia envases más sostenibles y la solución perfecta probablemente no existe, pero sí se pueden hacer progresos y comunicarlos de manera honesta, lo cual repercutirá en un mayor grado de satisfacción del cliente.

A día de hoy la mejor manera de mejorar la sostenibilidad del packaging es “reducirlo”, es decir, evitar packaging superfluo que no aporta ni calidad ni valor al producto. Esta sí es una respuesta eficaz al problema de sostenibilidad de los envases y que en la medida de lo posible se puede empezar a hacer en cualquier momento.

 

Bioplásticos
Los bioplásticos son los materiales que tienen un origen biológico, lo más común es que dicho origen sea vegetal. Esto hace que sean un material diferente al plástico convencional que se fabrica a partir de derivados del petróleo.

En mi opinión, no se trata de una alternativa o un sustituto del plástico convencional, si no más bien otro material que está disponible para emplearse en diferentes aplicaciones. Los bioplásticos tienen características y propiedades diferentes a los plásticos convencionales y por tanto, en función de los requerimientos del envasado podremos optar por una u otra opción.

 

Materiales biodegradables y materiales compostables
Alguno de los bioplásticos, además, tienen capacidad de degradarse biológicamente, produciendo nueva materia orgánica y gases como CO2 y metano.  Son los denominados materiales biodegradables.

 De igual manera, algún bioplástico tiene la capacidad de ser compostable en condiciones de compostaje industrial, pasando a formar parte de un sustrato orgánico que se puede emplear para aplicaciones agrícolas. Son los denominados materiales compostables.

Sin embargo, en ocasiones se confunden los términos y no se tiene claro que ese concepto de biodegradabilidad o compostabilidad dependen de una gestión de los residuos eficaz, y no vale con tirarlos al medio que nos rodea porque tienen esa característica. Un material biodegradable en el medio que nos rodea puede tardar entre 25 y 150 años en degradarse completamente.

Hoy en día, la gestión de este tipo de material no es adecuada, ya que no se pueden eliminar en el contenedor de envases ya que contamina la fracción de los plásticos convencionales y dificulta su reciclado. Así que de momento habría que eliminarlo en el contendor que admite el resto de residuos no clasificados y que sea separado en las plantas de tratamiento sin embargo, eso no se está realizando por el momento.

Esta particularidad los hace ser materiales con un alto potencial de uso y cada vez más empleados, debido a que hay nuevas e innovadoras iniciativas. No obstante, se debe mejorar la gestión de sus residuos para aprovechar su potencial reciclabilidad, puesto que aunque un material sea reciclable, eso no significa que se esté reciclando.

Pudimos ver envases fabricados a base de maíz, caña de azúcar, bambú o fibras naturales de palma.

 

Nuevos conceptos de materiales
En el mercado están surgiendo nuevas soluciones de envases basados en diferentes materiales o híbridos con el fin de mejorar la sostenibilidad de los mismos al tiempo que se trata de perder las menos prestaciones técnicas posibles de los envases convencionales. Bambú, papel, cartón o madera fueron algunos de los nuevos materiales sobre los que se indagó en esa línea.

Por otro lado, fue reseñable la temática en torno a envases híbridos, hechos de varios materiales pero con una buena pelabilidad para que el consumidor, tras su uso, pueda separar los dos tipos de material y gestionarlos adecuadamente. Esto permite, por ejemplo, reducir mucho volumen o peso de uno de los materiales menos sostenibles, ya que el material más sostenible es el que permite dar la resistencia y estructura al envase. Es el caso de envases de cartón, se apuesta por un recubrimiento de una película plástica fácilmente separable, de manera que se dota prácticamente de la misma resistencia y procesabilidad de la bandeja plástica integral y con las prestaciones que da la capa plástica en el interior.

 

Materiales barrera
Todas las reflexiones apuntaban a que los envases más fácilmente reciclables o de materiales más sostenibles tienen menos prestaciones de funcionalidad para mantener la vida útil de los alimentos en comparación con los plásticos convencionales multicapa. Debemos estudiar detenidamente las necesidades de envasado que necesita nuestro producto y elegir la opción más adecuada teniendo en cuenta todas las variables.

Se están desarrollando nuevos materiales barrera a los gases que permiten ser más fácilmente reciclables, como por ejemplo el polivinilo o alcohol de polivinilo. Sin embargo, la apuesta más segura se dirige hacia los envases activos y a la incorporación de diferentes compuestos en el propio material que no afecten a su reciclabilidad y que mejoren las prestaciones de estos materiales, como por ejemplo una mayor barrera al oxígeno.

 

Envases que hablan
Los envases activos o inteligentes no suponen un concepto para nada innovador, ya que se llevan empleando muchos años. No obstante, hay multitud de desarrollos novedosos que están permitiendo su expansión. Se trabaja desde diferentes puntos de vista, desde que el envase informe o detecte defectos en el alimento envasado o alargue su vida útil, hasta un concepto novedoso y útil: envases que ‘hablan’. Es decir, envases que, gracias a un sistema QR, código de barras o incluso marca de agua, pueden mostrarnos al leerlo con tecnología digital toda su trazabilidad. De este modo, es posible saber de qué materiales está compuesto o cómo gestionar correctamente su residuo. Hay capacidad de introducir toda la información que se considere necesaria para el siguiente actor en la cadena de valor llegando hasta el consumidor final e incluso hasta el gestor final de ese residuo. En mi opinión, este concepto arroja un gran potencial a la hora de mejorar la eficiencia de todas las operaciones, tanto de uso como de gestión.

 

En vanguardia
Especialmente curioso fue observar como el PLA cada vez toma más presencia en la vida cotidiana y como se aplica al concepto de envases de PET soplados a partir de preformas. Seguramente para aplicaciones particulares este tipo de botella a partir de este tipo de material resulta muy útil. Pero ocurre con los envases biodegradables, debe garantizarse una gestión eficaz de sus residuos para que puedan incorporarse de nuevo en el mercado cerrando el círculo de uso.



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