‘Foodtech’: hacia un sector agroalimentario cada vez más tecnológico
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2021 será un año en el que habrá continuidad en los desarrollos más innovadores y disruptivos en torno a las tecnologías aplicadas a la cadena alimentaria. Tanto aquellas tecnologías más tradicionales como las consideradas emergentes presentan oportunidades de mejora en parcelas como los controles analíticos, la caracterización sensorial o el desarrollo de producto. Una fuente de oportunidades para que las empresas de la industria agroalimentaria mejoren su competitividad.

Que la tecnología es un motor de cambio en cualquier sector industrial no es nada nuevo. Dicha máxima vale también para la industria agroalimentaria. La inversión en Foodtech ha aumentado en el año de la pandemia. Según el último informe de Finisterre Ventures, en tres trimestres de 2020 se superó todo el capital aportado de 2019. Esta fotografía inversora apunta a pensar que en 2021 el panorama Foodtech va a continuar creciendo, lo que supondrá una gran oportunidad para la industria alimentaria. El sector agrifood va a continuar su tendencia hacia un escenario cada vez más influenciado por los avances tecnológicos y la mejora de la competitividad de las empresas pasa por avanzar de la mano de estos nuevos desarrollos. En ese sentido, la consecución de técnicas analíticas más precisas y de mayor alcance, la automatización de procesos, la generación de modelos de predicción o la puesta en marcha de tratamientos de producto cada vez menos invasivos y más eficaces son algunos de los hitos que van a continuar viéndose en este año.

 

Inteligencia Artificial, Big Data, Machine Learning… hacia la gestión del dato y la automatización
Hablar de la aplicación de Big Data, Machine Learning o Inteligencia Artificial, tecnologías consideradas como una parte de las llamadas facilitadoras, suena hoy en día menos futurista y más cercano a un horizonte de medio plazo. A buen seguro, seguirán ganando terreno en 2021. Y esa realidad no debe ser ajena para las empresas de la industria agroalimentaria. Hemos presenciado que la irrupción del COVID-19 ha generado una mayor popularización de conceptos como las gráficas de evolución o los modelos predictivos, mediante los que se ha tratado de monitorizar la evolución de la pandemia a partir de diferentes parámetros. Con esa democratización e incursión en el imaginario popular, se ha enviado un mensaje que resalta la importancia de anticiparse, ser más eficiente o automatizar procesos en base a los datos.

Algunas de las iniciativas más reseñables en base a este tipo de tecnologías se están dando en el campo del desarrollo de producto, un ámbito en el que a buen seguro van a surgir nuevos hitos este año. Iniciativas como las de las startups NotCo o Brightseed, ya con cierto recorrido, muestran que es posible planificar el diseño de productos alimentarios apoyándose de manera casi absoluta en la tecnología. La gestión y explotación de datos puede orientarse a diferentes ámbitos: desde conocer gustos del consumidor según edad, localización geográfica o sexo, por ejemplo, para determinar la idoneidad de nuestro producto hasta determinar los beneficios funcionales de diferentes compuestos presentes en una gran base de datos de plantas para así diseñar con mayor precisión un nutraceútico o alimento funcional.  El reto para implementar estas aplicaciones reside en desarrollar modelos de entrenamiento altamente nutridos a partir de una gran cantidad de datos para crear algoritmos más precisos.

Pero caben aún más aplicaciones. En el año ‘cuasi monotemático’ del COVID-19, estas tecnologías también se han posicionado como viables para la monitorización del control ambiental, una de las tendencias que la pandemia ha traído en materia de Seguridad Alimentaria, especialmente en los primeros meses de expansión del virus. De cara a 2021, en nuestro repaso del artículo dedicado a Seguridad Alimentaria, ya hemos constatado que esta tendencia va a seguir teniendo vigencia. Como ejemplo ilustrativo para entender el potencial tecnológico aplicado al control ambiental, cabe destacar el desarrollo que presentó la empresa Luminous, bautizado como traXR. Esta herramienta permite monitorizar de forma intuitiva y en tiempo real la presencia de diferentes patógenos en las plantas de producción en base a una combinación de Inteligencia Artificial y Realidad Aumentada. Un hito importante que seguro servirá de inspiración para otros actores del sector.

También será relevante en este 2021 observar la evolución de otros desarrollos orientados al análisis sensorial. Algunos ejemplos interesantes del año recién acabado los trajeron la empresa Intel, que está investigando dispositivos fabricados en base a un chip neuromórfico que ya es capaz de detectar 10 olores diferentes, o la e-nose de Stratuscent, cuyo dispositivo presentado en marzo sigue la línea de otros ya observados en nuestro repaso de Panorama 2020.

 

Tecnologías de visión: aliadas para determinar la vida útil
Tecnologías de visión como la hiperespectral o el Infrarrojo Cercano (NIR) también pueden beneficiarse de su combinación con Inteligencia Artificial, Big Data o Machine Learning, ya que esa unión tecnológica permite optimizar la detección y llevarla un paso más allá. “La posibilidad de desarrollar modelos de predicción de vida útil del producto es una de las muchas funcionalidades que se pueden conseguir. Esto tiene un gran potencial no solo en la distribución de alimentos, sino también en las líneas de producción de las propias empresas y a buen seguro el interés por parte de las empresas irá aumentando y, en consecuencia, favoreciendo la implantación”, señalan Esther De Paz y Mª José Sáiz, investigadora y responsable de Aplicaciones Analíticas de I+D en CNTA, respectivamente. En el recién acabado 2020, CNTA ha trabajado en esta línea con un estudio enmarcado en un proyecto financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), cuyas conclusiones no hicieron sino refrendar el potencial de las tecnologías de visión combinadas con las TICs emergentes.

No debemos perder tampoco de vista los constantes progresos en los dispositivos de hiperespectral o NIR en lo relativo a la portabilidad, una evolución que seguirá en alza este año. Como apunta Mª José Sáiz, los dispositivos “están cada vez más presentes en el mercado y se va superando uno de los retos para su implantación, como es el coste”. La tendencia apunta más hacia equipos compactos que a los de bolsillo. Siempre con una máxima, como recuerda Mª José Sáiz: que mayor portabilidad no signifique menor precisión en la medida. “Solo así el concepto laboratory-to-sample tendrá sentido”, resalta.

Aunque queden claras las múltiples posibilidades que ofrecen estas tecnologías, ¿llegará en este 2021 la verdadera revolución que termine de consolidarlas? Los expertos participantes en este reportaje consideran que, además de los retos anteriormente enumerados, las empresas del sector agroalimentario tienen ante sí otro igual de relevante para introducir las tecnologías facilitadoras en sus procesos: convencerse de sus ventajas y planificar su implantación con sentido. “Es clave que desde los centros tecnológicos y de investigación generemos confianza en las empresas, hacerles entender cómo funcionan estas tecnologías emergentes, qué pueden aportar y por qué son útiles en la transición de un modelo más analógico a otro más digitalizado y automatizado. Para eso también es necesario un trabajo previo en el que se antoja clave saber qué datos queremos obtener y tratar”, señalan Esther de Paz y Santi Condón, también investigador del Área de I+D en CNTA.

 

Técnicas analíticas que abarquen más: hacia su consolidación
Este 2021 puede también refrendar el progreso que se ha experimentado con otras técnicas analíticas, orientadas a abarcar más parámetros y un mayor campo de detección, más ligadas a la actividad de los laboratorios. Un ejemplo ya mencionado en Panorama 2020 es el de la Secuenciación de Nueva Generación (NGS), paradigma de la tendencia más emergente y prometedora en las técnicas genéticas. Este año recién finalizado nos trajo una noticia que demuestra que la NGS ha venido para quedarse. El EPIS-FWD, una plataforma de análisis y trabajo en red en materia de Seguridad alimentaria perteneciente al European Center for Disease Prevention and Control (ECDPC), batió su récord de detección de brotes alimentarios anual pero, lejos de considerarlo una noticia alarmante, puso el acento en que ese incremento se ha dado gracias a la implantación como método diagnóstico de la Secuenciación del Genoma Completo (WGS), una de las técnicas derivadas de la Secuenciación de Nueva Generación.

Otro ejemplo paradigmático lo representa la espectrometría de masas, una técnica analítica cada vez más orientada a obtener información de muchos parámetros diferentes. Aunque pueda parecer que esa amplitud pueda generar ‘ruido’, la utilidad de esos datos extra puede conducir a nuevas conclusiones e incluso a encontrar parámetros no contemplados en un inicio que ayudan a una aproximación más integral. Una de las ventajas más claras de la espectrometría de masas está en la apertura de nuevos horizontes para el análisis de residuos de contaminantes, como abordamos también en uno de los posts de nuestro blog. Un reto que hemos planteado en el artículo de Panorama dedicado a Seguridad Alimentaria en lo relativo a peligros emergentes como las PFAS, los MOSH, los MOA u otras sustancias cuyo análisis rutinario ahora mismo no pueden abordar los laboratorios.

 

Las ómicas, gran potencial en aras de la personalización
La reflexión en torno a la Secuenciación de Nueva Generación (NGS) o la espectrometría de masas nos lleva también a tener en cuenta cómo las técnicas ómicas pueden suponer también un campo de enorme potencial en el panorama Foodtech. De hecho, los progresos técnicos en la espectrometría de masas en los últimos años han permitido que se pueda mejorar sustancialmente la efectividad de disciplinas como la metabolómica, tal y como ya apuntábamos en uno de los posts de nuestro blog. En el artículo dedicado a salud mencionamos otras de esas disciplinas, como la proteómica, la nutrigenómica o la lipidómica, que a buen seguro continuarán desarrollándose a lo largo de 2021 y trayendo avances en la investigación nutricional,

 

Nuevas tecnologías de conservación: continúan las investigaciones
En el ámbito FoodTech se continúa observando con atención a los desarrollos de nuevas tecnologías de conservación. Silvia García de la Torre, responsable de Desarrollo de Negocio de I+D en CNTA, resalta el interés que ha existido durante 2020 y que continuará en 2021 en torno a la higienización y control de ambiente, que ya hemos mencionado con el caso de traXR pero que también se ve reflejado en la investigación y los desarrollos en torno a tecnologías como la radiación ultravioleta o descontaminantes como el ozono. Para García, ha existido “un efecto COVID”, que ha llevado a que las miradas se dirijan con mayor intensidad a estas soluciones, y ve “más cercana” su implantación en las empresas de la industria alimentaria. 2021 puede ser un año en el que esa progresiva consolidación sea una realidad.

A nivel de desinfección ambiental, ejemplos paradigmáticos como el del Banco de Alimentos de Boston y su uso de un robot de higienización en base a ultravioleta son cada vez más comunes. En torno a esta tecnología se siguen dando también avances en el tratamiento directo de productos alimentarios. Santi Condón, investigador de I+D en CNTA, corrobora que además de tenerse “muy en cuenta como tecnología apta para la higienización de superficies, ha mostrado su alta efectividad especialmente en el tratamiento de productos líquidos”. En ese sentido, Silvia García destaca que “cada vez existen más proveedores que están apostando por introducirla en sus procesos productivos y que su industrialización crece porque se está comprobando que puede aportar un valor añadido”.

Con respecto a otras tecnologías, se continúan dando pasos. En el caso de las altas presiones hidrostáticas (HPP) , “siguen ganando terreno a nivel comercial y eso está permitiendo aumentar el conocimiento sobre su aplicación en diferentes matrices alimentarias”, como explica Santi Condón. Otras, como el plasma frío, tienen un potencial innegable pero aún es pronto para que su implantación consolidada sea una realidad. “En el caso del plasma frío estamos empezando a conocer todas las posibilidades que ofrece y  cada vez disponemos de más información sobre sus potenciales aplicaciones a escala de laboratorio”, añade Condón. Como en el caso de otras tecnologías, el escalado es la clave para conseguir que las empresas del sector vayan poco a poco introduciéndolas.

Entre las nuevas estrategias de conservación que ganan interés, Silvia García señala el biocontrol con microorganismos como una de las que más atención está generando de un tiempo a esta parte y que empiezan a despertar el interés de algunos operadores, especialmente en el sector primario. “Ya existen desarrollos aplicados a la mitigación de enfermedades de hongos en base a Trichoderma, por ejemplo, y se están tanteando otros microorganismos como Bacillus subtilis, ya en algunas soluciones industriales”, explica la responsable de Desarrollo de Negocio de I+D. “Desarrollar estas estrategias supone un reto importante, puesto que se aplican organismos vivos que deben interactuar con otros en el proceso, y eso genera un grado de incertidumbre. Pero esta tendencia puede crecer en la línea de la sostenibilidad y la reducción del uso de productos químicos”, concluye García.

 

Otras tecnologías y ámbitos de aplicación a tener en cuenta
Aunque hayamos destacado algunas tecnologías emergentes, de visión, analíticas y de conservación muy concretas, existen otras muchas que, también junto más potenciales ámbitos de aplicación, deberemos tener cuenta dentro del amplio panorama Foodtech. En cuanto a tecnologías, hablamos por ejemplo de la encapsulación, la fermentación o la impresión 3D, entre otras muchas. Mientras el grueso de la inversión se dirige a la búsqueda de proteínas alternativas y el delivery, hay otros ámbitos de aplicación a los que atender como la agricultura de precisión, el vertical farming o la nutrición personalizada.

En definitiva, la industria agroalimentaria tiene ante sí la oportunidad de seguir creciendo al abrigo de una implantación cada vez más extendida de la tecnología en todos los procesos. Introducir progresivamente nuevos desarrollos en sus líneas de producción todavía depende de factores como el escalado industrial o el coste, pero el reto de sumarse a esta ola Foodtech seguirá estando encima de la mesa.

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Las noticias y referencias de este reportaje se han recopilado durante 2020 en nuestra Plataforma de vigilancia e inteligencia ALINNOVA. La plataforma es una de las ventajas de socio de CNTA. Si estás interesado y quieres conocer más acerca de este servicio, puedes ponerte en contacto con nuestro Departamento Comercial a través del correo electrónico comercial@cnta.es

 

 


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