Seguridad Alimentaria y Legislación: el foco irá hacia los cambios legales que se avecinan y la vigilancia de riesgos emergentes
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El cambio climático y los nuevos hábitos de vida y consumo muestran que se debe continuar observando de cerca a los peligros emergentes en Seguridad Alimentaria. Precisamente el COVID-19, por su irrupción repentina, ha servido como ejemplo para realzar la importancia de un seguimiento activo y pormenorizado de esos nuevos riesgos latentes. Al mismo tiempo, se avecina una época de cambios importantes a nivel regulatorio, al abrigo de los últimos planes estratégicos de las administraciones públicas, como la estrategia De la Granja a la Mesa

 

2021 se presenta como un año en el que la investigación de nuevos riesgos emergentes y la adaptación de las empresas para controlar esos peligros en su día a día va a seguir siendo importante. La capacidad de los operadores del sector agroalimentario para estar preparados y, si es necesario, incluir esos peligros que van surgiendo a sus planes de control y APPCC se presenta como una fortaleza fundamental. Si hay una enseñanza que el COVID-19 ha mostrado para las empresas del sector agroalimentario es que nunca es demasiado cualquier esfuerzo en la prevención y la anticipación en torno a los riesgos emergentes en Seguridad Alimentaria. El propio COVID-19 era un peligro emergente, latente, visible pero agazapado, que podía brotar. Y pese a que la comunidad científica llevaba años investigando sobre diferentes coronavirus, la irrupción del SARS-CoV-2 pilló a contrapié a la sociedad. “Podemos aplicar esa máxima con cualquier peligro emergente en Seguridad Alimentaria. Siempre es bueno tener bien controlados nuestros planes y protocolos porque nunca sabes en qué puede derivar ese peligro”, señala Cristina Garrido, responsable del Departamento de Seguridad Alimentaria y Formación de CNTA. “Por ello, estar preparados es muy importante para las empresas del sector”, añade.

Organizaciones como EFSA y FAO han publicado recientemente completos informes en los que presentan datos y referencias sobre esos nuevos peligros, tanto biológicos como físicos, químicos o derivados de ingredientes, alimentos o hábitos de consumo que afloran de manera progresiva. La información contenida en dichos trabajos sienta las bases para la vigilancia futura. Pero, ¿cuáles van a ser esos peligros emergentes a los que va a haber que observar con atención? ¿Cuál es su origen? Alérgenos emergentes, ciguatoxinas, micotoxinas, clorato, perclorato, virus rugoso del tomate… La lista es amplia y va aumentando paulatinamente. Pero si hay un indicador que destaca y determina un foco de origen asentado, ese tiene que ver con conceptos como el cambio climático o la propia actividad humana a nivel industrial y de consumo. “Esos hábitos de vida asentados en los últimos 40 o 50 años ya están empezando a verse reflejados en peligros emergentes cuyos efectos se identifican primero en el medio ambiente y después pasan a formar parte de los aspectos a tener en cuenta en Seguridad Alimentaria”, destaca Rivero.

El responsable de Plaguicidas de CNTA nombra, por ejemplo, los retardantes de llama bromados, los compuestos perfluoralquilados o los contaminantes MOSH y MOAH de los aceites minerales. Estos últimos fueron objeto de un webinar por parte de CNTA, en el que se analizaron sus características. Otro ejemplo de la importancia de estos compuestos es que, en el recién terminado 2020, la EFSA actualizó su opinión científica sobre las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), revisando los niveles de ingesta tolerables. Tanto Rivero como Laura Sánchez, responsable de la Unidad de Innovación de CNTA, coinciden en que en este 2021 y en próximos años “se va a seguir revisando la influencia de estas sustancias y contaminantes considerados emergentes, y, por tanto, actualizando las recomendaciones de límites de ingesta o presencia en alimentos”. No obstante, ambos matizan también que los retos en este campo son “seguir investigando y ampliando la capacidad de los laboratorios para analizar de forma rutinaria tantos y tan variados compuestos, además de armonizar las recomendaciones que, normalmente, deben establecer un equilibrio entre el ámbito toxicológico y el mercado y varían según los países”.

Los plaguicidas van a continuar presentándose como un foco de atención importante. La sostenibilidad y la salud de los consumidores son los dos factores que motivan ese seguimiento. Al igual que en el caso de las ya mencionadas PFAS, la EFSA también publicó este pasado año un primer informe sobre los efectos acumulativos de los plaguicidas aplicados en los procesos productivos de alimentos, un tema que ya se atisbó en Panorama 2020 como relevante en materia de Seguridad Alimentaria. Los primeros resultados de las investigaciones de la máxima autoridad europea, que han analizado potenciales daños crónicos en el sistema tiroideo y agudos en el sistema nervioso, respectivamente, invitan a continuar estudiando. “La conclusión es que el riesgo de los consumidores derivado de la exposición alimentaria acumulativa está, con distintos grados de certeza, por debajo del umbral que activa la adopción de medidas reglamentarias para todos los grupos de población estudiados. Pero este es un camino que la EFSA ha abierto y que va a continuar, sin ninguna duda, por lo que deberemos estar atentos a futuros nuevos resultados y los cambios que puedan producir”, señala Rivero.

No hay que olvidar también que, sobre el COVID-19 y su relación con los alimentos todavía hay numerosos estudios en marcha y se van a seguir analizando con detalle las posibles implicaciones que su presencia en superficies y packaging de alimentos podría tener en lo relativo a la transmisión. Por esta preocupación latente, se prevé que el control ambiental siga siendo un foco de atención importante en las industrias operadoras de productos alimentarios, que ya a lo largo de 2020 han redoblado sus esfuerzos en incrementar los estándares de higiene ambiental en sus instalaciones. No obstante, este hecho no deja de ser otro de los principios fundamentales de cualquier abecé de la Seguridad Alimentaria, uno de los ‘básicos’ que también se han revisitado este año, como el lavado de manos o la correcta higienización de los alimentos, tanto en fábrica como en el hogar. “Son aspectos que siempre están ahí, que a veces parecen olvidarse y que, en contextos como el de 2020, han provocado mayor concienciación”, señala Garrido.

 

Bienestar Animal también significa Seguridad Alimentaria
Aunque pueda parecer que no tenga relación alguna con la Seguridad Alimentaria, el Bienestar Animal, una tendencia al abrigo de la búsqueda de la sostenibilidad y relanzada por las exigencias del consumidor, también se encuentra en la agenda de la EFSA. La agencia europea ha repasado parámetros de Bienestar Animal en instalaciones como mataderos o plantas procesadoras de diferentes productos de origen animal (porcino, avícola, etc.) señalando la necesidad de una mayor concienciación o formación por parte del personal de dichas instalaciones. Más allá de ese repaso, Cristina Garrido y Javier Butrón, responsable del departamento de Biotecnología de CNTA, argumentan que “la forma en que se sacrifica a los animales, se les alimenta o se les emplaza en los mataderos tiene una relación directa con su bienestar y, en última instancia, con los posibles peligros de Seguridad Alimentaria en el producto”.

A ese respecto, Garrido insiste que “el potencial peligro de patógenos de gran incidencia como Campylobacter o Salmonella puede mitigarse con prácticas alineadas con la tendencia del Bienestar Animal”. Además, recuerda que la legislación relativa a Bienestar Animal que actualmente está vigente a nivel europeo ya recoge certificados de profesionalidad. Por esto, los expertos participantes en este reportaje consideran que va a tratarse de un ámbito a tener en cuenta en este 2021 y en años venideros, debido a los cambios que puede producir de cara a las empresas del sector agroalimentario en temas como las instalaciones o los requerimientos de control oficial. Todo ello sin olvidar la influencia del concepto de Bienestar Animal en el etiquetado de determinados productos, una tendencia que ya avanzamos en Panorama Alinnova 2020 con ejemplos de categorías como los lácteos y que, como apunta Gurutze Miner, técnica de Tecnologías de la Producción en CNTA, sigue vigente en este cambio de año.

 

La legislación que viene: el paraguas de la estrategia De la Granja a la Mesa
2021 puede traducirse en el inicio de una ‘revolución legal’ que va a afectar directamente a las empresas del sector agroalimentario. ¿El motivo? La progresiva implantación de la estrategia europea De la Granja a la Mesa, publicada en 2020, y cuya importancia ya glosamos en el reportaje dedicado a la sostenibilidad como vector de innovación en la industria alimentaria. En la pasada Online Food&Feed Law Conferece, varios ponentes trazaron las líneas maestras de este plan, que prevé algunas revisiones de legislación ya desde este mismo año, por ejemplo la relativa a la protección de cultivos con sustancias biológicamente activas o la puesta en marcha de un plan para la gestión integral de nutrientes y la reducción de fertilizantes. La revisión de normas relacionadas con la comercialización de productos primarios o el plan de mejora de coordinación contra el fraude alimentario son otras de las acciones incluidas en De la Granja a la Mesa cuya puesta en marcha va a iniciarse en el corto plazo. Como apunta Gurutze Miner, “la estrategia es ambiciosa desde el punto de vista de los cambios legales planteados y su apuesta por temas como la sostenibilidad en toda la cadena alimentaria o la producción ecológica. Se trata de apuestas que exigen un cambio de mentalidad en los productores y que, por tanto, deben ir alineadas de unas normas que acompañen el proceso”.

Para Miner, conceptos como lo ecológico, la reducción del uso de plaguicidas o la mejora del perfil nutricional ya estaban recogidos como tendencia en años anteriores y esta estrategia no hace sino dar continuidad ese recorrido previo para ponerlo definitivamente sobre la mesa como una hoja de ruta oficial. “En ese sentido, creo que la industria ya está preparada para las futuras modificaciones legislativas que vaya surgiendo. No obstante, habrá que ver a qué velocidad se van sucediendo los cambios”, añade, un aspecto que cuestiona también Patricia Ruiz, responsable de Tecnologías de la Producción en CNTA, quien recuerda que “estos planes estratégicos acaban extendiéndose e implantándose de manera progresiva y durante muchos años”.

Otro tema legal que tendrá eco en este 2021 será la implantación del sistema de etiquetado frontal Nutri-Score. En nuestro país, esa puesta de largo –de forma voluntaria- está planificada para el primer cuatrimestre de 2021, aunque la previsión fuera para 2020. No obstante, el sistema está bastante implantado por parte de algunos fabricantes y distribuidores, quienes han buscado anticiparse de alguna manera a lo que pueda venir. “Las empresas ya han ido subiéndose al carro de Nutri-Score y ha ocurrido lo que suele ocurrir con la legislación: que la tendencia se ha adelantado a la burocracia”, afirma Miner. Paralelamente, Europa plantea la idoneidad de que Nutri-Score sea obligatorio o no. “A nivel europeo el objetivo es la armonización, porque hay varios sistemas planteados dentro de un mercado común y es necesario unificar criterios. Enlazando este tema con la estrategia ‘De la Granja a la Mesa’, hay una parte dirigida a la alimentación más saludable y de un consumo más racional y es muy probable que se elija un mismo sistema de etiquetado para todos que vaya relacionado con determinados perfiles nutricionales. Habrá que estar atentos”, concluye Miner. La Comisión Europea se ha marcado 2022 como año para tener avanzada esa armonización.

En definitiva, todo lo que atañe a la Seguridad Alimentaria y la Legislación va a seguir siendo fuente de vigilancia intensa para las empresas del sector agroalimentario, más aún en esta época post-COVID en la que se atisban cambios relevantes para los que será necesaria una adaptación ineludible. Los riesgos emergentes y la cascada de novedades regulatorias que se atisban al abrigo de De la Granja a la Mesa serán algunos de los focos más relevantes a tener en cuenta.

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Las noticias y referencias de este reportaje se han recopilado durante 2020 en nuestra Plataforma de vigilancia e inteligencia ALINNOVA. La plataforma es una de las ventajas de socio de CNTA. Si estás interesado y quieres conocer más acerca de este servicio, puedes ponerte en contacto con nuestro Departamento Comercial a través del correo electrónico comercial@cnta.es


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