La industria alimentaria ante un entorno cambiante: tecnologías emergentes e innovación colaborativa como oportunidad
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En la elaboración de este reportaje han participado los siguientes expertos de CNTA: Héctor Barbarin, director general; Javier Ignacio Jauregui, director de Servicios Tecnológicos; Estefanía Erro, directora de Marketing; Iván Nieto, director de Desarrollo Internacional; y Josean Vizcay, director de Transformación Digital.

 

En otros artículos de este PANORAMA ALINNOVA ha quedado patente la influencia que las tecnologías emergentes y facilitadoras están teniendo en los diferentes procesos productivos de la industria alimentaria. El blockchain o la Inteligencia Artificial (IA) asoman en áreas como la seguridad alimentaria o los desarrollos de producto. Otras como la robótica, la impresión 3D o el Internet of Things (IoT) ya forman parte indiscutible del vocabulario cuando se habla de vanguardia. El escenario cambiante, poco certero y variable al que continuamente hacen frente las empresas del sector agroalimentario invita a poner el foco en estas tecnologías emergentes que pueden ayudar a mejorar la competitividad y cuya implantación constituye, más que un reto, una oportunidad. Por otro lado, la cultura innovadora abierta u Open Innovation, aquella que tenga en cuenta el conocimiento externo, será también un factor a tener en cuenta para no quedarse atrás en este nuevo paradigma.

Varios expertos de CNTA analizan en este artículo el escenario hacia el que las empresas del sector van avanzando, cuáles son sus inquietudes y cuáles las oportunidades que les brindan las tecnologías que las acercarán a la bautizada como industria 4.0 o Cuarta Revolución Industrial. Además, ponen de manifiesto que los desarrollos de muchas startups en torno a la industria alimentaria van a seguir teniendo un impacto notable y servirán para que las grandes compañías pongan sus ojos en nuevos horizontes de innovación.

Javier Ignacio Jauregui, director de Servicios Tecnológicos de CNTA, considera que la industria alimentaria está “a las puertas de una transformación digital que supondrá un boom en su manera de funcionar y gestionar la información y sus procesos”. “Las principales razones que llevan a plantear este salto son claras: la disminución de errores y el aumento de la eficiencia en el proceso productivo y la rentabilidad que pueda resultar de esa apuesta digital”, añade Jauregui. Dentro de esa búsqueda de la ventaja competitiva, 2019 ha traído hitos a nivel informativo que, por ejemplo, plasman el auge de la Inteligencia Artificial. Su aplicabilidad es versátil y con gran potencial. Un ejemplo es el de la cadena de pizzerías Domino’s, que en mayo de 2019 lanzó su DOM Pizza Checker en Australia y Nueva Zelanda. La herramienta permite comparar de manera rápida la imagen de una pizza ideal con la de la pizza que se está cocinando, con el fin de corregir sobre el terreno imperfecciones en la disposición o el calibre de los ingredientes, por ejemplo. Las compañías tecnológicas se están adentrando en la industria alimentaria ofreciendo soluciones adaptadas a la misma. Un caso paradigmático es el de IBM, que hizo públicos en agosto los avances en su equipo Hypertaste, un dispositivo enfocado a romper la a priori infranqueable barrera entre el ser humano y las máquinas en lo que se refiere al sentido del gusto. Más allá de su utilidad en la lucha contra el fraude alimentario, este desarrollo destaca también por su potencial velocidad e inmediatez. Lo mismo que en el caso de Domino’s.

“La Inteligencia Artificial va ganando cada vez más terreno en aplicaciones enfocadas a desarrollo de producto”

Y precisamente ese factor tiempo es clave a la hora de anticiparse para plantear estrategias de mercado, como señalan Estefanía Erro, directora de marketing de CNTA, y Héctor Barbarin, director general del centro tecnológico. “Estamos viendo cómo cada vez más la IA tiene un uso enfocado a los nuevos desarrollos de producto, ya que permite predecir y adelantarse a las demandas del consumidor”, señalan. Erro apunta a ejemplos como el de Tastewise, startup israelí que ha atraído importantes cantidades de inversión durante 2019.

En esa línea de mejora de la precisión y adaptación al consumidor, irrumpe con fuerza el campo de la personalización en la industria alimentaria. Ahí, las tecnologías emergentes tienen mucho que aportar. Un actor de peso como McDonald’s anunció en mayo un acuerdo para la adquisición de la compañía tecnológica Dynamic Yield. El objetivo: desarrollar un sistema de recomendaciones para los clientes del servicio McAuto basado en parámetros como el clima, la hora del día o los menús que marcan tendencia. Este tipo de desarrollos podrían extenderse a partir de este 2020 si su eficacia se demuestra, siguiendo lo que Héctor Barbarin llama el efecto “mancha de aceite”. “Muchas veces, para que una herramienta o una tecnología se expandan, hace fala ver que al de al lado le está yendo bien. Y es muy factible que eso vaya a ocurrir en la industria alimentaria”, asegura.

 Otra tecnología clave en la transformación digital de la industria alimentaria es el BigData. Ofrece la capacidad de obtener datos precisos y grandes volúmenes de información acerca de numerosas variables. Sin duda, su uso aplicado a la información que se tiene del consumidor y sus hábitos va a suponer un cambio en cómo las empresas del sector perfilan su oferta. El Big Data es susceptible de interrelacionarse con otras tecnologías facilitadoras como el Machine Learning o la propia IA con el objetivo de optimizar y valorizar esos datos previamente registrados. “Ese es uno de los retos que tienen realmente las empresas ahora mismo: determinar cómo se da valor a toda la información, qué se hace con los datos”, señala Barbarin. Un caso que podría servir de guía es el de Arla.  La mejora y optimización de las bases de datos ha permitido a la compañía sueco-danesa planificar la implementación de un sistema de predicción en el proceso de producción de leche. En el registro de información han incluido variables como los cambios estacionales o las características geográficas del entorno de sus agricultores asociados, generando así una mayor precisión antes de tomar decisiones.

Este caso muestra la competitividad que esta tecnología puede aportar en industrias de sectores de corte más tradicional como el primario. La agricultura, la ganadería, la acuicultura son ámbitos que pueden mejorar sus procesos través del Big Data y otras tecnologías facilitadoras. En 2019, la empresa especializada en tecnología aplicada a la agricultura Hispatec alcanzó una alianza con la entidad Cooperativas Agroalimentarias de España con el objetivo de desarrollar el concepto Cooperativa de Datos. También en otros ámbitos productivos del sector primario se puede ser innovador en los lanzamientos de producto. En esa línea, un ejemplo ilustrativo en 2019 fue el nacimiento de Fantabuloso, el definido como un vino diseñado a partir de Big Data por sus creadores, la empresa Bodeboca. Un análisis de los 2.000.000 de botellas vendidas por la empresa desde su nacimiento y de los más de 20.000 comentarios de consumidores publicados en su plataforma de e-commerce fue la base para el desarrollo y el diseño de su nueva referencia.

 

Impresión de alimentos 3D, ¿salto a nivel industrial?
Una de las tecnologías que ya ha vivido su penetración en otros sectores industriales es la impresión 3D. En el mundo alimentario, son numerosas las investigaciones y los desarrollos que van surgiendo, aunque en el aire sobrevuela una cuestión. ¿Habrá una implantación definitiva a nivel industrial o el enfoque irá más dirigido al consumidor final y a la personalización? “No está nada claro todavía, aunque hace ya tiempo que se viene hablando de la irrupción de la impresión 3D”, señala Héctor Barbarin, quien apunta al factor económico como uno de los que determinará, en un corto-medio plazo, si esta funcionalidad entra en los hogares, en la restauración, en la nutrición de centros médicos o en las líneas de producción. “Parece más obvio que pueda llegar a ámbitos como el catering o a dietas funcionales. A nivel doméstico, dependerá del coste que pueda llegar a tener”, desarrolla Barbarin.

CNTA ha estado en la vanguardia en lo relativo a la impresión 3D de alimentos y lleva varios años trabajando en proyectos que exploran sus posibilidades. El más reciente es 3DCAP, en el que se ha trabajado de la mano de la empresa Natural Machines, desarrolladora de Foodini. Con esta impresora se ha testado la posibilidad de imprimir soluciones alimenticias en formato de crema con una vida útil adecuada en base a diferentes técnicas de conservación y con características organolépticas y sensoriales aceptables por parte de los consumidores. Una de esas soluciones en formato crema se testó en la Fundación Althaia, una institución sanitaria, con el fin de recuperar el factor placer en la alimentación funcional. “Este proyecto nos plantea una serie de retos tecnológicos para hacer los alimentos de impresora 3D comercializables. Primero, a nivel de formulación y de palatabilidad de las texturas y, por otro lado, en lo que respecta a los tratamientos de conservación y a la selección del packaging”, destaca Jorge Sánchez, técnico de Explotación de Resultados de CNTA.

 

“CNTA lleva varios años trabajando en proyectos de impresión 3D que exploran sus posibilidades de aplicación a la industria alimentaria”

Investigaciones como esta que ha abordado CNTA serán claves a la hora de determinar qué camino toman los desarrollos de impresión 3D de alimentos y si su impacto en la industria alimentaria es mayor o menor. No obstante, existen varios casos de compañías que han trabajado en este campo con resultados reseñables. La compañía Redefine Meat se ha lanzado a la fabricación de carne imprimible a base de proteínas alternativas a la animal, varias entidades han puesto en marcha el proyecto colaborativo SmartBreakfast y Dulcesol anunció en marzo su producto Angel Cake, el “primer pastelito diseñado con tecnología 3D”. Se pone de manifiesto que la implantación es posible y que la funcionalidad de la tecnología existe.

 

Un estado constante de innovación… también externa
La aproximación de las empresas del sector agroalimentario a las nuevas tecnologías emergentes se da principalmente a través de los desarrollos que diseñan otras compañías más especializadas. En ese sentido, un fenómeno que ya está asentado pero que en los últimos años se ha mostrado dinámico es el de las startups. Estas compañías han cambiado en cierto modo el esquema tradicional de la innovación, como señalan Estefanía Erro y Héctor Barbarin. “La innovación ha sido siempre catalogada como actividad core de las compañías, pero por supuesto que se ha mirado y se sigue mirando fuera”, señala el director general de CNTA. “Antes era impensable pensar en un concepto como la Open Innovation. En la industria de la alimentación se ha ido insertando desde hace unos cuatro años”, añade la directora de Marketing de CNTA.

Para Barbarin, la influencia de las startups “ha cambiado la cultura de muchas empresas y la va a seguir cambiando”, aunque apunta a que hay todavía aspectos que resultan dificultosos como “las relaciones entre compañías a la hora de tener éxito en procesos colaborativos”. Aun así, la actualidad informativa de 2019 hace prever que estas compañías generadoras de ideas novedosas y rompedoras van a seguir teniendo un hueco más que destacado en la industria alimentaria en un corto-medio plazo.

“Las startups han cambiado la cultura innovadora de muchas empresas del sector alimentario y se prevé continúen teniendo un impacto destacado”

 La tendencia de estos años hace prever que, también en 2020, gran parte del desarrollo FoodTech va a llegar por parte de las startups. “Van a tener un efecto muy importante en el desarrollo de nuevas tecnologías, porque hay muchos campos de innovación que van a venir de su mano”, apunta Estefanía Erro. A ese respecto, Javier Ignacio Jauregui argumenta que “las startups tienen la capacidad de llevar a las empresas del sector alimentario las innovaciones que son más disruptivas”. No faltan ejemplos de grandes empresas como Kraft-Heinz, BASF o Coca-Cola, que han materializado su interés con notables inversiones, en ámbitos como el desarrollo de nuevos ingredientes o la mejora de los sistemas de producción mediante servicios digitales, por ejemplo. Otro caso es el de Mondelez, impulsora de Snackfutures, un hub de innovación en torno al mercado de los snacks. Esta iniciativa nos muestra que la inversión no es la única manera de colaborar con startups.

Para estar en vanguardia y trasladar ese conocimiento a sus socios, CNTA ha desarrollado ya dos ediciones de la iniciativa FoodStart Tech, en la que cuenta con la colaboración del MAPA. En total, 112 startups forman la base de datos que el centro ha ido elaborando en una búsqueda de las iniciativas más punteras en función de diferentes retos como Clean Label, proteínas alternativas, packaging o seguridad alimentaria. “Ahora estamos en el momento de ver si todos los desarrollos que estas compañías ponen encima de la mesa van creciendo y mejorando, a la par que continúan su dinámica de recepción de inversiones”, destaca Erro.

Desde CNTA, prevemos que 2020 seguirá aportando grandes titulares acerca de empresas clave del sector alimentario que marcan el camino de la implantación de las tecnologías emergentes y su salto al 4.0. Y, por supuesto, aventuramos un año en el que, de nuevo, empresas más pequeñas también servirán de inspiración y aportarán visión e ideas en ese camino, en el que la velocidad de adaptación es clave para seguir en la ola del éxito.

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¿Quieres saber más sobre el hub de innovación Snackfutures impulsado por Mondelez?

¿Te gustaría conocer la visión de nuestra experta Mª José Bengoechea acerca de desarrollos como el Hypertaste de IBM?

¿Quieres profundizar en casos de inversiones en diveras startups por parte de grandes compañías como Kraft-Heinz?

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