Resistencias antimicrobianas, microplásticos, nuevas fuentes de proteínas y peligros asociados al cambio climático: principales riesgos emergentes a corto plazo

Resistencias antimicrobianas, microplásticos, nuevas fuentes de proteínas y peligros asociados al cambio climático: principales riesgos emergentes a corto plazo

El pasado viernes 27 de mayo tuvo lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao la Jornada ‘Del Libro Blanco al Pacto Verde, creando Cultura de Seguridad Alimentaria’ con la que la Fundación Elika celebró su 20 aniversario. CNTA acudió a este evento para conocer más sobre el Pacto Verde Europeo y los riesgos emergentes más actuales en materia alimentaria.

Cristina Garrido, responsable de Seguridad Alimentaria de CNTA

cgarrido@cnta.es

El mundo de la alimentación está cambiando y todos los sectores deben trabajar conjuntamente para transformar la forma en la que se produce, se consume y se piensa sobre los alimentos. Hoy es necesario un cambio cultural hacia una alimentación más saludable, sostenible y singular, manteniendo los estándares de seguridad alimentaria.

La Jornada ‘Del Libro Blanco al Pacto Verde. Creando Cultura de la Seguridad Alimentaria’, con la que la Fundación Elika celebró su vigésimo aniversario, ahondó en los riesgos y desafíos a los que se enfrenta en este nuevo contexto.

Riesgos emergentes a los que hacer frente

En la mesa debate ’20 años creando cultura de seguridad alimentaria’ se resaltaron algunos riesgos emergentes a los que tendremos que hacer frente a corto plazo. Todos los ponentes resaltaron los riesgos procedentes de la economía circular, reutilización de subproductos y el de “las resistencias microbianas, un riesgo del que no somos muy conscientes, pero que está ahí”, tal y como comentaron.

Marta Hugas, exresponsable científica de EFSA, y Beatriz Muñoz, subdirectora general de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), también alertaron del problema de los microplásticos, que “ni siquiera se sabe el impacto que tienen en nuestra salud”. Además, Muñoz resaltó el peligro de la “moda de comer y beber en crudo”, que puede llevar a asociada riesgos hasta ahora controlados.

Por su parte, Isabel Peña-Rey, directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), se centró en las consecuencias que están produciendo en la seguridad alimentaria “los nuevos complementos alimenticios, nuevos alimentos y los riesgos asociados al cambio climático como el tema de plagas de cultivo, el uso de algas, etc.”, ya que en su opinión es necesario “saber dónde ponemos el foco” para poder actuar en consecuencia.

Desde Azti, su director general, Rogelio Pozo apuntó a la proteína alternativa (insecto, hongo o proteína vegetal) como una fuente que “puede aportar nuevos riegos”. Igualmente, Pozo señaló que el movimiento global que se está produciendo alrededor de esta clase de proteínas puede conllevar “nuevos peligros que no son habituales en Europa”.

Por último, Carme Chacón, subdirectora general de Seguridad Alimentaria y Protección de Salud y secretaria de Salud Pública-Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA), abogó por consolidar “una buena vigilancia de los alimentos a través de unos adecuados y actuales sistemas de información”. Asimismo, Chacón defendió la importancia de la “formación” en aquellas personas que manipulen alimentos.

 El nuevo horizonte del Pacto Verde Europeo

En la primera parte de la Jornada, Javier Domínguez, de la secretaría general de Política Green Deal de la Comisión Europea, resumió la evolución de la seguridad alimentaria en los últimos 40 años, recalcando la importancia de la “sostenibilidad”, ya que sin ella “no es posible la seguridad alimentaria”.

Tras el breve repaso, Domínguez desgranó la importancia del Pacto Verde Europeo (en la que se engloba la iniciativa De la Granja a la Mesa), que lo definió como “una estrategia de la UE para mejorar la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras”.

Para ello, se va a seguir una hoja de ruta que contribuya a mejorar la salud, el medioambiente y garantizar una transición justa e integradora, ya que según expresó “el concepto de asequibilidad” cobra cada vez más importancia, ya que existen varios países donde “el 70% del salario se destina al consumo de alimentos”.

En su opinión, el problema de la asequibilidad se puede ver muy agravado en diferentes zonas del mundo, debido al conflicto entre Ucrania y Rusia, porque hay previsión de “una crisis mundial de seguridad alimentaria y asequibilidad en el norte de África, ya que un 70% del cereal que recibe proviene de Rusia y Ucrania”, afirmó.

Respecto a objetivos en materia sostenible que tiene la UE a medio plazo, el representante de la Comisión señaló algunos propósitos que ha formulado la Unión Europea para 2030. Algunos tienen que ver con el tema de producción, entre los que se encuentran:

  • La reducción en un 50% en el uso de los plaguicidas químicos y de los plaguicidas más peligrosos y de los antimicrobianos para animales de granja y acuicultura.
  • La disminución en un 50% de las pérdidas de nutrientes, al tiempo que se garantiza la fertilidad del suelo.
  • El lograr que el 25%, como mínimo, de las tierras agrícolas de la UE se destinen a agricultura ecológica.

También, la Comisión trabaja en diferentes acciones para reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos para 2030. Para ello, “se quieren incluir objetivos a cada país y a la Unión Europea en general, e incluirlos en una futura ley”, indicó Domínguez.

Para concluir su intervención, Javier Domínguez avanzó que están valorando otras propuestas para “establecer un marco legal para la sostenibilidad de los sistemas alimentarios”, aunque reconoció que estar por ver cómo se va a realizar. Asimismo, manifestó que se pretende “regular una nueva ley sobre Nuevas Técnicas Genéticas”.

El evento finalizó con una mesa redonda en la que se debatió sobre las claves para la transición a sistemas agroalimentarios saludables y sostenibles.

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