Sostenible, digital y automatizado: el futuro de la alimentación se dibuja en F’Talks 2020

Sostenible, digital y automatizado: el futuro de la alimentación se dibuja en F’Talks 2020

CNTA asistió a una nueva edición de F’Talks, uno de los eventos foodtech de referencia en España celebrado los pasados días 15 y 16 de octubre con un formato mixto entre virtual y presencial. El concepto de sostenibilidad se convirtió en el leitmotiv diferencial de todas las ponencias, demos y mesas de debate del encuentro.

Autor: Mikel Arilla, técnico de Vanguardia y Tendencias de CNTA
marilla@cnta.es

 

La edición de 2020, condicionada por la pandemia de COVID-19, reunió a una destacada nómina de representantes de empresas, startups e instituciones protagonistas del sector agroalimentario y partícipes de los desarrollos innovadores y disruptivos que surgen al abrigo de los principales retos de la industria agroalimentaria. Más de un centenar de personas intervinieron por videoconferencia o pasaron por el escenario del evento organizado por Hub Km Zero, a quien felicitamos un año más por la organización y la selección de participantes.

Prácticamente todos los ponentes pusieron de manifiesto que el desafío más relevante al que se mide hoy en día la industria agroalimentaria es el giro definitivo hacia la sostenibilidad. Un vector de innovación incuestionable, que trae ya un recorrido con poso en los últimos años pero que, al albor de la irrupción del COVID-19, se ha reforzado como driver de consumo y como horizonte en el día a día de las empresas del sector.

Su prevalencia la podemos observar no solo en las innovaciones de producto, sino también en los procesos de toda la cadena de suministro. Se trata no ya de un camino a seguir, sino de una manera de ser. Afloró en ese sentido el cada vez más consolidado concepto de propósito; ese que habla de la labor de las empresas agroalimentarias como algo más que simples proveedoras de alimentos, como agentes del cambio, generadoras de bienestar y orientadas a su crecimiento pero a la vez conscientes de su impacto a nivel económico, social, cultural y medioambiental.

En ese sentido, una de las mesas redondas más destacadas fue la que reunió a representantes de diferentes empresas y startups que debatieron sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su aplicación sobre el terreno. Estrategias como el consumo sostenible a través de aplicaciones que minimizan el desperdicio alimentario como Too Good To Go, o la co-creación de productos que propone ¿Quién es el jefe? en aras de la trazabilidad y el control del proceso nos muestran cómo industria y consumidor tenderán a ir de la mano en el desafío de un sistema alimentario orientado 100% a la sostenibilidad y a la transparencia.

Una de las reflexiones más extendidas entre muchos de los ponentes tuvo que ver con la influencia que el COVID-19 ha tenido en esta línea de prácticas sostenibles, tanto en la industria como en los consumidores. La irrupción repentina de la enfermedad y el consecuente confinamiento propiciaron de un modo u otro que se diese de nuevo a los alimentos el valor que merecen y, por tanto, que se tendiese a minimizar el desperdicio, a realzar la labor de productores y distribuidores en una cadena de suministro que, durante algunos momentos, estuvo muy tensionada y a fomentar el consumo encuadrado en producto local, de cercanía y estacional. Aunque el precio siga siendo un vector de compra importante y más en un futuro que se antoja incierto en lo económico por las potenciales oleadas del coronavirus, quizás se mire ahora a los productos alimentarios desde un punto de vista menos banal en cuanto a su valor económico.

 

No a la ‘guerra’, sí a la convivencia de las proteínas
Como no podía ser de otra manera, durante el encuentro afloró de nuevo una de las tendencias clave de este 2020: la proteína vegetal. Precisamente en un mes en el que la Unión Europea ha refrendado que productos alternativos a la carne puedan denominarse en el etiquetado con referencias a las salchichas o las hamburguesas, queda claro que esta megatendencia auspiciada por la pujanza de empresas como Beyond Meat, Impossible Foods o la española Heura va a quedarse durante un tiempo. No solo eso, sino que se abre un horizonte en el que la proteína animal y la vegetal u otras alternativas puedan convivir en el mercado y hacer camino en sus respectivos carriles.

Con una presencia cada vez más destacada del perfil de consumidor flexitariano, ese escenario de cohabitación parece claro al menos en el corto-medio plazo. F’Talks sirvió, a ese respecto, como escaparate de algunas de las startups más interesantes en el ámbito de la proteína vegetal y alternativa. Tecnologías como la impresión 3D van avanzando cada vez más en la mimetización de las cualidades organolépticas de la carne tradicional, a la vez que se investiga sobre el potencial de ingredientes antes inexplorados a la hora de formular estos productos, cada vez más extendidos en los lineales. Como señaló Marc Coloma, de Heura, el próximo paso es conseguir que los consumidores introduzcan la proteína alternativa en sus menús a diario, que “confíen” en ella como fuente nutrititiva y no la vean solo como una tendencia acotada y de nicho. Asimismo, quedó patente que todavía resta mucho por progresar en categorías como las carnes fibrosas, el pescado o el marisco.

 

Automatización significa eficiencia y, por tanto, sostenibilidad
Pero, como indicábamos anteriormente, la innovación orientada a la sostenibilidad no solo se manifiesta a nivel de producto, ya sea en el propio alimento o en el packaging, sino también a nivel de procesos productivos. En ese sentido, Beatriz Romanos, fundadora de FoodTech Magazine y una de las expertas más influyentes en el sector, mostró en su repaso a las tendencias de inversión cómo este 2020 ha supuesto una mirada muy intensa por parte del capital hacia las llamadas midstream technologies, aquellas que tienen que ver con la eficiencia operativa y la optimización de procesos.

Fueron varias las experiencias que se compartieron en torno a la automatización de procesos en las empresas del sector agroalimentario, no solo productores sino también distribuidores tanto de perfil Retail como HORECA o FoodService. Haciendo un símil ciclista, tecnologías como el Machine Learning o la Inteligencia Artificial ruedan a una cadencia cada vez más intensa en el escenario foodtech y están sirviendo a diferentes compañías para controlar, a través de la gestión eficiente de los datos, parámetros como los ratios de desperdicio. Como mensaje, subyació la idea de que si conseguimos automatizar procesos y tomar decisiones basadas en datos, la eficiencia obtenida significará, en última instancia, una nueva piedra en el camino hacia la sostenibilidad.

Como apunte curioso, F’Talks contó durante los dos días programados de evento con la presencia de algunos robots en el recinto, en un guiño hacia la robótica como otra de las tecnologías emergentes que ya está cambiando algunos escenarios en la cadena alimentaria y que apunta a consolidarse en un plazo no demasiado largo. La razón: que hoy en día, al abrigo de los avances tecnológicos y de mirada cada vez más abierta a la innovación, ya no miramos a los robots con los mismos ojos que hace 5 o 10 años. Ahora nuestra mirada es más amable y menos recelosa, porque nos vamos acostumbrando a ellos.

En ese sentido, otro de los mensajes clave tuvo que ver con la digitalización y su protagonismo al abrigo del COVID-19. El crecimiento del e-commerce durante los meses de confinamiento puso en alerta a empresas de distribución e incluso potenció la venta directa de los fabricantes. Ahora, 7 meses después y todavía con la incertidumbre de si viviremos nuevas restricciones de movilidad y contacto social, la importancia de adaptarse a un escenario digital cobra todavía más importancia.



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