Transformar el sistema alimentario: las tendencias se aceleran en tiempos de incertidumbre

Transformar el sistema alimentario: las tendencias se aceleran en tiempos de incertidumbre

Los pasados 17 y 18 de septiembre se celebró Future Food Tech 2020 y CNTA, por quinto año consecutivo, volvió a estar presente para conocer la vanguardia en materia de Food Tech: tendencias, tecnologías, inversión, startups, estrategias… Un evento que sigue creciendo y que este año reunió a más de 800 expertos de 54 países.

Autora: Estefanía Erro, directora de Marketing e Innovación de CNTA
eerro@cnta.es

 

Si el COVID-19 influyó en el formato de esta edición de Future Food Tech , sin duda también formó parte central de todos los temas tratados. Una de las cuestiones más repetidas giró en torno a la situación vivida en estos meses de pandemia: ¿cuáles han sido los efectos del coronavirus y cuál será el futuro en torno a la industria alimentaria?

Curiosamente, por la de veces que se preguntó y la diversidad de personas que respondieron a ella, la respuesta fue prácticamente unánime: a pesar de las consecuencias directas negativas, el COVID-19 ha ‘actuado’ como un acelerador de tendencias. Aspectos que asomaban y a los que mirábamos con curiosidad, de repente se han convertido en oportunidades y están ya a la vuelta de la esquina.

Esta aceleración ha hecho que algunas tecnologías ganen entre 4 y 5 años en su adopción. ¿Por qué? Porque de repente no suponían simplemente algo curioso, sino una realidad que permitía seguir con la actividad de las empresas del sector agroalimentario y que, por tanto, se convertía en ‘salvavidas’.

Tal vez por esta paradoja, la presente edición de Future Food Tech ha sido más tecnológica que nunca y se ha reflexionado mucho sobre los retos que se nos presentan desde una perspectiva científica y tecnológica. Asimismo, han abundado las argumentaciones sobre la transformación que requiere el sistema alimentario para garantizar el suministro de alimentos en situaciones extremas como la vivida al abrigo del COVID-19 y asociadas a un escenario de incremento de población y mayor conciencia medioambiental de la sociedad. Salud y sostenibilidad han sido los grandes focos y aspiraciones, sin olvidar que han de ir acompañados de accesibilidad, un concepto referido a la capacidad para obtener los alimentos, para encontrarlos y para poder pagarlos. Lo uno sin lo otro no va a valer y de esta manera se genera un triángulo en el que unas fuerzas ‘tiran’ de otras.

 

La ‘resurrección’ de la alimentación funcional
El vector salud, claramente influenciado por la pandemia, se ha erigido como uno de los temas más destacados en Future Food Tech. La idea fuerza ha girado en torno a cómo conseguir actuar desde la alimentación para reforzar el sistema inmunitario. Si en la edición 2019 se anunciaba la “muerte” de los alimentos funcionales, por ser percibidos como poco naturales, en esta ocasión se ha hablado de ellos hasta la saciedad.

Entre otros asuntos, se reflexionó sobre nuevos ingredientes o sobre tecnologías como la inteligencia artificial y otras relacionadas con el tratamiento de datos (todas las ómicas, Big Data, etc), que nos encaminan hacia la nutrición personalizada. A ese respecto, explorar el potencial de la naturaleza a nivel molecular para conseguir ingredientes de mayor valor funcional, hacer screening de la gran biodiversidad y así potenciar otro tipo de cultivos que permitan formular productos nuevos o usar los microrganismos para desarrollar nuevas proteínas son algunas de las aproximaciones que presentaron algunas startups presentes. Se trata de aspectos ya conocidos y en los que hay consenso acerca de su potencial futuro, pero también acerca de que es necesario seguir investigando para llegar al conocimiento necesario para avanzar con pasos firmes en la nutrición personalizada y la alimentación como medicina.

Desde la perspectiva del capital, se prevé una fuerte inversión en estos aspectos, especialmente en el uso de tecnologías de análisis de datos para poder concluir sobre los efectos positivos en una persona y auspiciar los ‘famosos’ claims, que están por ser desarrollados. Y, aún así, cuando tengamos todo el conocimiento, los claims y los productos funcionales, todavía quedará el reto de cómo conseguir que la población incorpore a su dieta dichos alimentos e ingredientes. No obstante, parece ser un camino sin vuelta atrás y en el que iremos viendo avances a lo largo de los próximos años.

Desde la perspectiva de tendencia de inversión con resultados más que positivos, se mira hacia la proteína vegetal por los éxitos alcanzados hasta el momento. Se busca más y más porque se esperan crecimientos de doble dígito para los próximos años. No obstante, ya no basta con ser vegetal. Se nota que la categoría empieza a madurar y que el consumidor se va volviendo más exigente. Clean Label y precio son dos de los retos principales. Las startups que abrieron camino como Beyond the Meat son un referente, pero ya no basta con hacerlo como ellas, sino que hay que encontrar el hueco de mercado y escalar la producción para conseguir que llegue a toda la población.. El reto tecnológico radica en la incorporación de nuevos ingredientes que conlleven formulaciones más saludables y baratas.

Y la próxima categoría serán las alternativas a pescado y marisco; para las cuáles hoy en día todavía no se han conseguido buenas soluciones. Faltan ingredientes y tecnologías de procesado que permitan alcanzar el sabor y la textura deseada.

La otra gran tendencia de inversión sobre la que se habló fue la carne cultivada. Sigue atrayendo el interés y cada vez vemos mayores avances, como también detalló la directora de I+D de CNTA Inés Echeverría en este post, si bien no hay una fecha de comercialización todavía.

 

La accesibilidad entra en juego
En alimentación el factor precio siempre ha sido importante pero este año el concepto de asequibilidad estuvo más presente que nunca. No se puede transformar el sistema alimentario si no conseguimos que los nuevos productos desarrollados sean asequibles y accesibles a la mayoría de la población. El cliente/consumidor ha de poder comprar el producto porque lo encuentra en los puntos de venta y porque que lo pueda pagar. Una cosa es un producto de nicho o gourmet y otra muy diferente un producto que ha de ser comprado por el consumidor de forma recurrente; sólo si el consumidor medio puede pagarlo se conseguirá llegar al mass market. Nunca se había hablado tanto de la necesidad de hacer productos asequibles como en esta edición y su reducción, se planteó como otro de los principales retos de las proteínas vegetales.

Otra característica de esta edición ha sido que han participado más startups consolidadas que en otras ocasiones. El ecosistema Food Tech empieza a tener representantes con cierta madurez y tamaño que están afrontando el reto de escalar y/o licenciar sus soluciones. La mayor parte de ellas abogaron por la colaboración con corporates establecidas, que conocen el mercado y la manera de operar como el próximo gran paso para llegar a la accesibilidad y asequibilidad. Más que nunca la colaboración fue otra palabra estrella.

Está claro que Food Tech va madurando y la alimentación requiere de conseguir una escala de producción, seguridad alimentaria, distribución, comercialización, etc… para que realmente la innovación produzca un efecto transformador en el sistema, el consumidor y el planeta.

Esto nos lleva al concepto de sostenibilidad, el otro gran foco y sobre el que existe consenso. En el contexto de la pandemia, la población ha incrementado todavía más su preocupación por este aspecto. Por ello, las grandes corporates presentes en el evento se mostraron todas comprometidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y decididas a actuar. En definitiva, a cambiar ellas para producir el cambio.

En conclusión, la presente edición de Future Food Tech puso de manifiesto que la pandemia ha afectado al sector y ha inducido cambios en las perspectivas de futuro pero sobre todo, ha acelerado la adopción de tecnologías – entre 4 y 5 años – que van a cambiar la industria. Nos ha hecho darnos cuenta de la importancia de crear sistemas alimentarios resilientes que garanticen el suministro de productos sanos, sostenibles y asequibles. Y ese cambio del sistema alimentario no va a producirse sin la incorporación y adopción de nuevas tecnologías.



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